obedecer

En sus estudios etimológicos, los eruditos del griego bíblico nos muestran que el término “obedecer”, tal como aparece en Hebreos 13:17, es el griego “peithesthe”, cuyo sentido es “obedecer por convencimiento”, “pacificar”, “reconciliar”, “fiarse de”, “aceptar por seguridad y confianza”, “ser persuadido”. Como podemos comprobar la voz es riquísima en matices.

ouvindo_Deus_thumb2_320x200Por otro lado, la raíz en el hebreo bíblico es la voz “shemá”, es decir, “escuchar” u “oir”, como por ejemplo lo encontramos en el muy conocido texto de Deuteronomio 6:4: “Oye, Israel. YHVH nuestro Dios, YHVH uno es”. Tenemos que tener muy en cuenta que el término “oir” en hebreo lleva la intencionalidad de “oir para obedecer”, por eso es la persona obediente es quien verdaderamente ha obedecido. Aún en nuestro idioma castellano es igual, asociando “oboedire” (derivada de “audire”, “oír”). Existe pues una connotación dinámica entre oír y obedecer.

Aquél que usa su liderazgo religioso para abusar de su autoridad no quiere el diálogo, que en griego significa “dejarse atravesar por la palabra del interlocutor” (“gr. dialogos”). El abusador piensa y cree que todos deben escucharle. Está empeñado en ser igual a Dios, una igualdad formada según su propia imagen y semejanza. De ahí la frase peligrosa de “Dios y yo somos mayoría”. Nunca encontramos en las páginas del Nuevo Testamento una implicación a “obedecer” una orden de un superior sin pensar, sin preguntar, sin inquirir, sin analizar a la luz de las Sagradas Escrituras. Todo lo contrario, se nos advierte a que nos aseguremos de todas las cosas cotejando Las Sagradas Escrituras, como aquellos judíos de la sinagoga de Berea -en Hechos 17: 10- a quienes Pablo y Silas predicaron el Evangelio de Jesucristo.

kapitalizmiLa voz favorita de los abusadores del alma es “sumisión” o “sujeción”. Para ellos estos términos significan que los cristianos hemos de agachar la cabeza y hacer todo aquello que nos mande el que lleva “los galones en la bocamanga de su guerrera, ya que entienden que las “ovejas” están bajo una especie de cadena de mando que viene de Dios, después de pasar por los supervisores de la iglesia. Los últimos son los

“hermanitos” que se sientan en las bancos de las congregaciones, claro, sólo para palmotear, escuchar, obedecer y dar sus ofrendas, de las que, ¡mire por dónde! , casi nunca se rinden cuentas a nadie.

El verbo “SOMETER” aparece siete veces en el Nuevo Testamento: Dos veces se refiere a la sujeción de la esposa al esposo (entiéndase sujeción en amor mutuo y recíproco, no jerárquico); una vez aparece con respecto a Dios nuestro Señor; una a las autoridades del mundo; y tres veces a los ancianos de las congregaciones. A los que les gusta controlar las vidas ajenas, siempre suelen citar medios versículos. Analicemos algunos textos que llevan dos elementos, y no sólo uno, cono los abusadores pretenden hacernos creer. Veamos:

1ª Corintios 16:13-18: “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. Todas vuestras cosas sean hechas con amor. Hermanos, ya sabéis que la familia de Estéfanas es las primicias de Acaya, y que ellos se han dedicado al servicio de los santos. Os ruego que os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan. Me regocijo con la venida de Estéfanas, de Fortunato y de Acaico, pues ellos han suplido vuestra ausencia. Porque confortaron mi espíritu y el vuestro; reconoced, pues, a tales personas.”

No aparece mención a cargos o títulos, sino que el énfasis recae en palabras como dedicación, servicio, ayuda, trabajo y consuelo. Esas son las características de una verdadera autoridad espiritual que nunca debe imponerse de arriba abajo según la Biblia. El reconocimiento y sujeción viene por añadidura. ¿Cómo podremos obedecer ciegamente a quienes utilizan a otros para satisfacer sus expectativas personales? Los abusadores no citarán el último verso 16, que leemos así: 1ª Cor.16:16: “Os ruego que os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan”. “SUJETARSE” no significa vivir en una sumisión enfermiza, sino estar unidos a la misma cuerda, a semejanza del anillo matrimonial (“alianza” en castellano) que representa un círculo que no tiene ni principio ni fin. No es una SUMISIÓN IMPOSITIVA sino compañerismo EN RÉGIMEN DE IGUALDAD. ¿Cómo puede haber desigualdad en el amor genuino? Un verdadero y auténtico “líder” jamás pide que le sigamos, sino que vallamos con él, JUNTOS, UNIDOS, UNÁNIMES, por las pisadas de nuestro Señor Jesucristo: Unidos en la Palabra.

Una autoridad fraudulenta en el abusador es detectable en que suelen dedicar su tiempo a no hacer nada, a la pereza. Hacen planes para que otros los realicen, no rinden cuentas de su tiempo, y mucho menos de las aportaciones económicas recibidas de los fieles.

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Otra cita favorita de estos abusadores espirituales la hallamos en Hebreos 11:17: “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no es provechoso”. La sujeción a los ancianos y pastores no es en base a su cargo, posición o título, sino como dice “… porque ellos VELAN por vuestras almas.”. También está escrito en Hebreos 13:17: “Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; CONSIDERAD cuál haya sido el resultado de su CONDUCTA, e imitad su fe”. Los pastores y ancianos se ganan el respeto de sus congregaciones cuando en su comportamiento, su conducta y fe son imitables. Esa imitación y ese seguimiento es el verdadero y auténtico fundamento de la autoridad espiritual. Vamos ahora a considerar una tercera cita que es una amonestación dirigida a todos los miembros de la comunidad cristiana : “Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada : Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplo de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria. Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y TODOS SUMISOS UNOS A OTROS, revestíos de humildad; porque Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”. (1ª Pedro 5:1-5). Aquellos que pretenden que tengamos una obediencia irreflexiva y ciega, siempre usan parcialmente este texto. Silencian la enseñanza apostólica de la renuncia a la fuerza, a la ganancia deshonesta, a la participación de los sufrimientos de Cristo, en fin, al señorío sobre los hermanos, que, recordemos, sólo le pertenece a Jesucristo. Todo ministro del Evangelio ha de tener el revestimiento de la humildad y de la ejemplaridad, muy especialmente los pastores y ancianos responsables en la presidencia de las congregaciones.

Hasta aquí esta breve artículo. Esperando que su lectura y reflexión sea de edificación y bendición para los creyentes, les deseo paz y bien para todos. Shalom.

 

Evangelista: Enrique López Celdrán.

 

Fuentes: Estudios del profesor J. Yebra (2013)

Biblia R-V. 1960.

 

 

 

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