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Este no es un tema sobre la Homosexualidad en concreto, ni sobre sus posibles causas. Para ello se necesitaría más de un artículo, y una amplia bibliografía especializada en el tema, como son las ciencias médicas y psicosociales, etc. Quizá en algún momento abordaré este tema que tiene una multitud de causas, y que un simplismo reduccionista nos alejaría de las causas motivadoras de la homosexualidad. Dicho esto, vamos a analizar los textos en las Sagradas Escrituras que plantean aquellas personas que pretenden armonizar la práctica homosexual con la vida cristiana. Nos centramos en cinco pasajes bíblicos, comenzando por el capítulo 19 de Génesis en el que se muestra el comportamiento homosexual de los habitantes de Sodoma, quienes pretendieron mantener relaciones íntimas con los visitantes que ellos pensaban que eran seres humanos como ellos mismos, ignorando que se trataba de ángeles celestiales, mensajeros de Dios, que el Señor envió para salvar a Lot y su familia de la inminente destrucción de Sodoma, Gomorra y las demás ciudades de la llanura.

Génesis 19:4-7: “Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo. Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos. Entonces Lot salió a ellos y cerró la puerta tras sí, y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad.”

Los comentaristas que están a favor de la homosexualidad como práctica normal cristiana son obviamente homosexuales. Ellos dicen no hallar suficiente fundamento en este relato de Génesis como para afirmar con rotundidad que los habitantes de Sodoma fueran homosexuales, y que no hay que atribuir a semejante práctica la destrucción de Sodoma, Gomorra y demás ciudades vecinas.

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Tales comentaristas bíblicos homosexuales, esgrimen el pensamiento de que el pecado de aquella federación de ciudades-estado fue la soberbia, la inhospitalidad y el abandono de los más necesitados entre ellos. Interpretan la pretensión de los varones de “conocer” a los visitantes  como mera curiosidad por saber quiénes eran y qué propósito tenía su venida a la ciudad. Efectivamente, la acusación de “inhospitalidad” fue un grave pecado de esa sociedad que había prosperado materialmente, y desarrollando una soberbia que les hacía olvidar a los empobrecidos y necesitados. Así lo describe Ezequiel al comparar la infidelidad de Jerusalén con Sodoma y las demás ciudades: ” … esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: Soberbia, saciedad de pan y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso. Y se llenaron de soberbia, e hicieron abominación delante de mí, y cuando lo vi las quité.”(Ezq. 16:48-50).

En primer lugar, el verbo “conocer” en este contexto significa o equivale a “mantener relaciones sexuales”. Si “conocer” significara simplemente curiosidad por saber quiénes eran los visitantes extranjeros, ¿Por qué Lot cierra la puerta de la casa a sus espaldas? Lot temía un ataque inminente; de otra manera no les hubiera recriminado por pretender hacer semejante maldad; aún más, no les hubiera llegado a ofrecer sus propias hijas. Ciertamente esto último rompe nuestros esquemas mentales actuales, pero que nos debe hacer comprender lo que significaba tal abominación, el poner a aquellos hijos de Dios angelicales en manos de la turba de pervertidos.

Como hombres del siglo XXI y occidentales, no entendemos el sentimiento de Lot cuando ofreció a sus hijas vírgenes a tales impíos (Gn.19:8). En aquella remota antigüedad oriental, era sacrosanto defender el honor de los que estaban “bajo su tejado”. Nuestro concepto de la hospitalidad en absoluto puede asemejarse a las leyes hospitalarias de antaño. Estar dispuesto a entregar a sus hijas es horrible, tanto para la moralidad hebrea de la época, como para nosotros hoy. Esa perversión de Lot es el resultado de haberse acomodado al entorno social. Y el medio, como decimos, siempre acaba por mediatizar. Esto también demuestra que la mentalidad de la época prevalecía la idea de que las hijas solteras eran propiedad del padre, quien podía disponer de ellas a su antojo. Otro tanto ocurría con las esposas, algo por encima del valor de las bestias y el ganado (cf.Gn.12:11-20; 26:7-11). En cuanto a la cita de Ezequiel antes escrita, la referencia a la abominación aparece en último lugar como punto álgido del proceso degenerativo de aquellas poblaciones.

Cuando vamos a las páginas del Nuevo Testamento, se nos confirma las prácticas pervertidas de Sodoma y Gomorra : “El Señor condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas por ejemplo a  los que habían de vivir impíamente, y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (porque este justo que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos)”.(2 Pedro 2:6-8).

Judas 7 : “Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos (referencia al verso 6), habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.” Queda pues manifiesto que el pecado que culminó a los de soberbia, saciedad de pan, abundancia de ociosidad e insolidaridad con los desposeídos, fue la perversión que Dios llama “abominación”.

Consideremos dos Textos más que se encuentran en el libro de Levítico 18:22: “No te echarás con varón como con mujer, es abominación.”  Levítico 20:13: “Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron.”

Los que quieren armonizar e incluir en las iglesias la vida homosexual, explican que estos textos se refieren exclusivamente a prácticas idolátricas. Es algo parecido a lo que la teología liberal pretende concebir una gracia convertida en libertinaje, en función y acomodada a los tiempos y modas del momento histórico. De ahí el craso error de pretender una oposición entre la santa Ley de Dios- que convierte y reconforta el alma- y la Gracia soberana de Dios nuestro Señor. El lector debe recordar que la “ley” que hemos sido libertados por el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo, no es la Ley de Dios, sino la “ley del pecado y de la muerte”, que es la que nos impide vivir en conformidad con la santidad de los mandamientos del Bendito. La debilidad no radica en la Ley divina, propiamente dicha, sino en nuestra vieja naturaleza carnal (cf.1Cor.2:14; Ro.8:2;Gá.5:13;Mt.5:17-20).Por supuesto que los aspectos ceremoniales de la Antigua Dispensación han quedado borrosos, y en algunos casos incuso borrados, ya que eran figuras simbólicas frente a la realidad luminosa de la Redención otorgada en dádiva por el sacrificio de Jesucristo en la Cruz del Calvario para todo aquél que se arrepiente de sus pecados y entrega su vida a Cristo el Señor. Pero la “gracia barata” que engendra el libertinaje, ha contaminado una gran parte de la cristiandad evangélica nominal y aburguesada. Los que interpretan la prohibición levítica exclusivamente a las prácticas idolátricas del momento en que se promulga ese mandamiento, o a no estar “bajo la ley”, rompen el principio general hermenéutico que dice que “todo texto ha de concordar con el sentido que se desprende del tenor general de las Escritura”. ” … Y el contexto amplio, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, muestra claramente la heterosexualidad como el modo ideado por Dios para la interrelación sexual de los seres humanos; por tal motivo es reprobada la homosexualidad, sea cual sea su naturaleza, sin distinciones ni concesiones a los homosexuales que alegan una condición de origen genético”(José M. Martínez, pastor y teólogo en “La homosexualidad en su Contexto Histórico, Teológico y Pastoral”,1993).

La Ley de Dios20120912-165928 conlleva un paquete de medidas que se imponen al pueblo para evitar que caiga en las perversiones de los egipcios y de los pueblos cananeos, tales como las prácticas incestuosas, adúlteras, y las de naturaleza zoofílica (Lev.18:6-19,20,23). A esto hay que añadir la denuncia del sistema de los sacrificios infantiles en el culto a Moloc (Lev.18:21).

El cuarto texto bíblico a considerar se encuentra en la Carta a los Romanos, y es un de los más claros en denunciar la aberración homosexual muy extendida en la civilización grecoromana y en la corrupta monarquía de los césares entre los cuales muchos son reconocidos bisexuales, como fue en el caso de Julio César y Nerón. El paralelismo con nuestra sociedad es evidente. Antaño, como hogaño, los cristianos somos retados a mantenernos firmes en las enseñanzas bíblicas o seguir los patrones del mundo. Veamos en el siguiente Texto el alcance de la práctica homosexual:

Romanos 1:26-27 : ” Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos  la retribución debida a su extravío.”

Los que están a favor de “la inclusión” de losproyectop_file_f4d236abc4be392530ff9627c1d8a285_1841_ homosexuales, con sus prácticas, en las iglesias, dicen que se tratan de preceptos para “la iglesia naciente” de entonces, pero que no son aplicables como ordenanzas para la iglesia del siglo XXI. Olvidan de nuevo que los mandamientos éticos-morales de la Biblia son aplicables hoy como ayer, pues Dios no tiene carácter mudable ni variable. El resultado de invertir lo natural por la perversión, y trastocar la gloria del Dios eterno e incorruptible en semejanza de criatura, humana y animal, alcanza a todos los planos de la existencia humana. Es decir, la profunda idolatría en el corazón del hombre, es el origen de la inmundicia y la concupiscencia y todos los demás desórdenes en el comportamiento humano, entre los cuales presenciamos con tristeza la inclinación a la práctica homosexual. El apóstol habla de “la retribución recibida en sí mismos debida a su extravío.”(Ro.1:27).Y aunque hay muchas víctimas del Sida que son inocentes del pecado de otros, no es menos cierto y evidente que  los círculos de homosexuales son el principal caldo de cultivo del que se ha extendido no solo el Sida, sino otras epidemias.

El quinto argumento de los defensores de la práctica homosexual dentro del contexto cristiano, gira en torno al texto del Apóstol Pablo a los cristianos de Corinto. 1Corintios 6:9-11: ” ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos,  ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.”

Desde el punto teológico y escatológico, este texto es fundamental. De manera clarísima Pablo manifiesta que no tienen acceso al Reino de Dios todos aquellos que no se ajusten a la justicia divina, ya que el Reino es inseparable de Su justicia. Pero existe una realidad, aunque no una plenitud, y es aquella que encontramos en la Carta a los Colosenses 1:13-14: ” El Padre nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecado.”

Para los defensores de la praxis homosexual, Pablo estaría refiriéndose a quienes se prostituyen en esas relaciones. Osea, que las palabras de Pablo tendrían un sentido de promiscuidad y prostitución, pero que no denotan ir contra amar a personas del mismo género en la intimidad sexual, si son mutuamente consentidas. De esa forma parafrasean las voces “afeminados” y la expresión “los que se echan con varones” como… “prostitutas masculinas” y “delincuentes homosexuales”.De esa manera desvían el sentido original del léxico griego para confundir al lector, como si el apóstol se refiriera a aquellos que mantienen un comportamiento inmoral de carácter general más bien que a la práctica de las relaciones homosexuales.

Pero esa sutilidad se demuestra que es totalmente falsa cuando se comprueba los términos empleados por Pablo en este Texto : “MALAKOI” (singular “malacos”;latin “mollis”) y “ARSENOKOITAI” (singular “arsenokoites”). Y estos términos NO CORRESPONDEN a quienes practican la prostitución masculina, sino sencillamente a quienes mantienen relaciones sexuales con personas de su mismo género, por lo que los equivalentes en nuestra lengua castellana o española  son “AFEMINADOS” Y “HOMOSEXUALES” respectivamente.

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Según distintos Diccionarios del griego antiguo y Léxicos Concordancias del Nuevo Testamento, la definición de la palabra “malakos” es: “Varón que somete su cuerpo a impudicia no natural”. Mientras que la voz “arsenokoites” es: “El varón que se acuesta con un hombre como si fuese una mujer”. La diferencia entre estas dos palabras es que mientras la primera hace referencia a una persona pasiva en la relación homosexual, la segunda implica una actitud activa en dicha práctica. Naturalmente, esto no significa que estos términos puedan emplearse para referirse  a aquellos que mantienen relaciones mediante la mercadería de dinero o favores. Lo que sí es evidente en las Sagradas Escrituras es que cualquiera que sean sus condiciones, son presentadas contrario o invertido a la voluntad divina.

Para concluir, debemos declarar que el pecado de homosexualidad o sodomía es perdonable como cualquier otro, y que hay una  salida a la homosexualidad. Fue el mismo apóstol Pablo quien escribiendo a los cristianos de Corinto les recordó su pasado, que conforme a la cultura imperante, habían practicado relaciones homosexuales, pero ahora, en la fe de Jesucristo, habían abandonado dicha práctica y habían sido lavados, santificados y justificados en el nombre del Señor mediante la obra regeneradora de la Palabra del Santo Espíritu de Dios.(1Cor.6:11).

 

 

Evangelista Enrique López

 

Bibliografía : La Homosexualidad: Una perspectiva Cristiana, J.Yebra

La Homosexualidad en su Contexto Histórico, Teológico y Pastoral, José Mª. Martínez

Diccionario Strong

Léxico-Concordancia del Nuevo Testamento en Griego y Español, Jorge G. Parker

Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español, clie

Greek-English Lexicon of New Testament (citado en “La homosexualidad … p.53)

 

 

 

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