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( 1ª parte  )

Como introducción a la gran herencia que del Israel creyente hemos recibido tanto la Iglesia como el mundo, sería conveniente analizar el texto del evangelio según el apóstol Juan : “Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; PORQUE LA SALVACIÓN VIENE DE LOS JUDÍOS” (Juan 4:22).Esta frase aparece en la perícopa que relata el encuentro de Jesús con los samaritanos (Jn.4:1-42). La_Biblia La afirmación de Jesús es dicha en un contexto de la discusión histórica (y teológica) entre samaritanos y judíos sobre el lugar legítimo de adoración a Dios (Elohim Yahvéh) . Esta afirmación acerca de la procedencia de la salvación universal es sorprendentemente positiva en relación a ” los judíos “, teniendo en cuenta el restante “anti-judaismo” que aparentemente encontramos en el cuarto Evangelio. ¡La salvación procede de los judíos y no de cualquier otro pueblo!. Y que esto es así lo indica la preposición “de”, indicando esa procedencia de la “salvación”. 

Jesús tiene en alta estima y valor la adoración a Dios por parte de los judíos, mientras por otro lado desvaloriza el modo de adorarlo de los samaritanos ( “vosotros adoráis lo que no sabéis”). El afirma que “nosotros adoramos lo que conocemos”, identificándose así mismo con los “judíos”. Esto no excluye , obviamente, la salvación a los samaritanos , pero lo que Jesús hace es fundamentar la preeminencia histórica / salvífica  de los judíos con respecto a los samaritanos. 1007b

El relato de Juan ya no sólo muestra que “el Verbo se hizo carne”, sino que el Cristo entroncó o emparentó con los hombres como “judío” (cf.Rom.9:5). Venido el Mesías, se universaliza la adoración : ya no es el monte Garizim samaritano, o el monte en donde el Templo fue edificado en su día, y destruido en el 70 d.C.. ” Ahora” el Padre busca como condición previa que la adoración debe ser “en espíritu y verdad”, siendo el lugar escogido -“el lugar del culto”- personificado en Jesucristo.Esto nos hace rememorar lo dicho por el apóstol de los gentiles, cuando describe a los judíos como “ramas naturales”, y que nosotros, creyentes de procedencia gentil/pagana, somos sustentados por “la raiz” del árbol original (Israel) al que hemos sido “injertados” contra natura ( Rom.11:18,24). Es una desgracia que durante siglos la Cristiandad echó al olvido estas palabras y verdades evangélicas ; esto hizo posible el antisemitismo teológico con sus terribles y devastadoras secuelas.

Vamos a continuación a exponer los diferentes puntos y “categorías” que hemos heredado del Israel creyente. Querido por Dios, Israel a sido un vehículo de la expresión del conocimiento y voluntad del Dios viviente- Por tanto, no es un “descubrimiento” del cristianismo sino una herencia de Israel que, por medio de Jesús, se ha expandido a todas las naciones y pueblos del mundo. Este humilde artículo quiere ser un tributo de agradecimiento, primero al Señor, y luego al pueblo que El escogió para ser luz a las naciones. Gracias a todo ello, Israel constituye “la raiz” teológica de la Iglesia. 

1.  EL MONOTEISMO .-  La creencia en un sólo y único Dios se la debemos a Israel. judaismo¿Cómo llegó Israel a tal conocimiento monoteísta ?. La idea va unida al origen del “yahvismo”, aunque tenemos que reconocer que aún hoy en día que la historia no ha sido aclarada totalmente por los estudiosos, en parte por no poder descifrar definitivamente el contenido semántico del nombre divino de YAHVÉH. Es Moisés quien rescata el concepto monoteísta de la Deidad, asociándolo con “el Dios de los padres”, es decir, de Abraham , Isaac y Jacob. El proceso histórico de ser “el Dios de Israel” a ser el Dios de Israel para TODOS LOS PUEBLOS”, es lento pero seguro. Primero, Yahvéh tiene que ser experimentado como “el Dios de la alianza o pacto” (heb. “Brit”).
Dios se comunica con Israel por  los “preceptos” o “mitsvot” de cuyo cumplimiento depende la salvación y preservación de la nación o su perdición y extravío. Cuando Israel conquista los territorios cananeos, trajo consigo el peligro de confundir a Yahvéh con Baal y de esa forma “relativizar”  el yavismo o creencia en Yahvév.

Los dioses cananeos, fenicios, asirios y babilónicos llegaron a ser una competencia al Dios de los padres y del “fundador” de la nación, Moisés.

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El peligro de sincretismo se hizo evidente, que, a pesar de las duras medidas que adoptaron reyes como Ezequías y Josías, duraría hasta el exilio babilónico. En contra de este proceso decadente se levantaron profetas como Elías y otros, exigiendo una clara y apasionada decisión a favor de Yahvéh y en contra de Baal (I Reyes 18:21).
Sólo El es Dios, “el Dios de Israel” (IRe.18:36). Más tarde, el profeta Amós proclamaría que el Señor es también Señor o Amo de los pueblos extranjeros (Am. 1:3-5; 9:7), siendo el Dueño del cielo y la tierra (5:8; 7:4; 8:9) y de los mundos subterráneos o inferiores ( 9:2). Oseas proclama el el Norte que la adoración a otros dioses es “prostitución” (Os.2:2-5). El gran profeta escritor Isaías declara que Yahvéh es sublime por encima de toda cosa creada y el único que es “Dios y Espíritu” ( 1:4; 5:19; 31:3). Los ídolos, por el contrario son vanidad, “naderías” o pensamientos ilusorios que son “obra de hombres”, es decir, proyecciones mentales del “yo” humano.Jeremías sigue combatiendo en la misma línea profética.

Estos apasionados varones se esforzaron por recordar al pueblo su “etapa fundacional” en el monte Sinaí. El profetismo de Israel es puro monoteísmo, trayendo a la nación a la vieja fe, a su “primer amor” entre Yahvéh y su pueblo Israel (Jer.2:2;Os.2:14-24; etc.). 

Todo este quehacer profético no es en verdad el resultado del esfuerzo humano o de una especulación filosófica. También Los Salmos y los escritos sapienciales (Job, Proverbios, Eclesiastés, etc,) proclaman a Yahvéh ( latinizado como Jehová ) creador universal y Señor de todo el universo (ver Sal.8; 104; 93:2; Job 38; Prov.8:23-30).  Cuando el erudito en Toráh pregunta a Jesús : “¿Cuál es el primero de todos los mandamientos ?”, el Maestro responde : ” El primero es : Escucha,  Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor. Amarás a tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Marcos 12:29 ss.). Jesús está citando el ” Shemá Israel” (Deut.6:4 s.), el credo fundamental de Israel que todo judío piadoso recita por la mañana y por la tarde, y que todo judío introduce dentro de un estuche llamado Mezuzá  para luego colocarlo en los dinteles de las casas.220px-Old_Jerusalem_Yochanan_ben_Zakai_Synagogue_Mezuzah

Dios se ha revelado COMO ÚNICO  sólo en Israel y en ningún otro lugar. Antes de la aparición de la Iglesia cristiana, Israel fue el único pueblo y comunidad de la tierra estrictamente monoteísta. La Biblia nos describe al Dios de Israel siempre comprometido en fidelidad y en justicia con Su pueblo; Yahvéh no es manipulable pero sí exclusivo, siendo un Dios siempre presente, al lado de los hombres que hacen pacto con El. Algunos teólogos liberales creen que el Dios de Israel nació como producto del “siquismo profundo” de Israel. No creo eso, pero más  bien las Escrituras testifican de la gracia que se le otorgó a un pueblo en base a una alianza; un Dios que le fue “impuesto” a Israel como el Dios del amor verdadero, en semejanza a una relación de compromiso matrimonial o noviazgo en fidelidad pactual que durará eternamente.

 “Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: así dice Jehová : Me he acordado de ti ,de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada.”    ( Jeremías 2:2 )


 

  LA HERENCIA ESPIRITUAL DE ISRAEL ( 2ª PARTE )

 

 2. LA CREACIÓN .  La idea o concepto de que Dios ha creado el mundo aparece de forma intensa en la expresión clásica del primer verso de la Biblia : “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Gén.1:1). Este comienzo bíblico nos introduce a un programa divino (teológico) que ha de tener gran importancia para la humanidad, y constituye un horizonte de lo que se conoce como la < protohistoria > de Génesis 1:1-11.
Es precisamente este verso introductorio el que constata que el Creador y la criatura no son idénticos,sustituibles ni intercambiables. De esa forma las  Escrituras hebreas expresan de una vez por todas la diferencia ontológica (el ser y sus propiedades) que existe entre Dios y el mundo. 8de48456bbc2419eca06bb576e31689d

Toda la tradición de Israel, ya sea escrita u oral, insiste en que la cualidad de criatura le corresponorma parte del ser de Dios. Hay una unanimidad entre los estudiosos de que las
< cosmogonías > de  los demás pueblos  antiguos  no son equiparables a la hebrea o bíblica, y que no existen frases tan determinantes como esta primera afirmación de la Biblia. 

Los sabios y eruditos del lenguaje hebreo nos dicen que el vocablo BARÁ  dede a toda la creación tanto celeste como terrena. La creación no fl verbo <crear> (hacer) es un término <exclusivo> dentro de la Biblia,reservado para denominar la obra creadora de Dios. ” … el sujeto del verbo BARÁ  siempre es Yavéh y nunca un ser humano u otro dios. …Bará nunca lleva a sus lado una preposición o un acusativo de materia; nunca por tanto se hace referencia a algo a partir de lo cual Dios crea” (C.Westermann).

Los relatos de la creación del Génesis apuntan con énfasis al hecho – ya no tanto a una “creatio ex nihilo , de que HA SIDO DIOS QUIEN HA CREADO EL MUNDO Y QUE EL MUNDO ES DISTINTO DE ÉL.

Hay un proceso creador,  ordenado y significativo que procede de la Palabra de Dios : “El lo dijo y fue hecho; el mandó y existió” (Sl.33:9; cf. 148:5). Es cierto que en Gén.1:16 se les otorga a los astros cierta función rectora o de gobierno, pero no se trata de un dominio o influencia sobre las conciencias sino únicamente en el ámbito del “día y la noche” cuyo cometido consiste en “separar la luz de las tinieblas”. Todo queda sometido al mandato de Dios.

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Por otro lado, alguien podría ver en Génesis 1:26 la idea de que el ser humano es de la misma naturaleza de Dios, pero hemos de apreciar la aclaración tan patente que el verso siguiente expresa : “Y Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, hombre y mujer los creó”(Gn.1:27). Además, como lo expresó un teólogo alemán, “aquí no se habla de una configuración humana de Dios sino de una configuración a lo divino del ser humano a partir de ese <desde dónde>” (W.Zimmerli). hqdefault

 Si nos adentramos en los profetas escritores, encontramos a un Isaías que profundizan esta realidad creacional del Génesis : “Yo que formo la luz y creo las    tinieblas, que opero la salvación y creo la desgracia. Yo, Yahvéh, realizo todo esto”. Y el mismo que actúa en la creación interviene en los hechos y vivencias    históricas de Israel (Isa.51:9-11). El Texto sagrado muestra a Dios como el garante de Su pueblo basándose precisamente en las funciones de Creador y Redentor : “Así dice Yahvéh tu redentor, el que te formó desde el seno materno: Yo soy Yahvéh, hacedor tuyo, el que despliega los cielos POR SÍ SOLO y que afirma la tierra CON SU PROPIA FUERZA…el que cumple la palabra de sus siervos y lleva a cabo el plan de sus mensajeros, el que dice de Jerusalén: será habitada …”(Is.44:24,26;cf,45:12s.). Hay   muchos textos en los profetas que declaran por consiguiente que es el mismo Dios creador el que da la salvación a Israel. 

Para finalizar, encontramos la idea de la creación en los escritos sapienciales. En estos escritos contemplamos esa peculiar relación entre creación y sabiduría como lo expresa el Salterio :”Tú has hecho todas tus obras con sabiduría”(Sl. 104:24); vuelve a aparecer en Prov. 3:19 s. : “Yahvéh ha fundado la tierra en sabiduría, ha afirmado el cielo con inteligencia.

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Con su ciencia dividió el océano primordial, y las nubes destilan rocío”. En escritos del Judaísmo tardío,como es Eclesiástico, leemos que Dios “ha derramado sobre todas su obras ” la sabiduría (Eclo. 1:9). Esa idea es muy obvia en Proverbios 8:22-31 donde la <Sabiduría> se nos presenta a sí misma como una figura personificada: ” Dios me creó al principio…desde la eternidad fui constituida … cuando estableció los fundamentos de la tierra, allí estaba yo como su favorita, era su delicia todos los días jugando ante Él en todo instante, sobre su orbe terráqueo y deleitándome en los seres humanos (o “mis delicias son los hijos de los hombres”) 

En este conocido pasaje de Prov.8 la Sabiduría no es presentada como algo <hipostático> al ser de Dios, sino algo creado por Yahvéh y utilizado por El en su función determinada. Si bien es considerada como la “primera de sus criaturas”, la sabiduría es al fin y al cabo parte de su creación mundana. La razón y la sabiduría habían fascinado a las religiones de la antigüedad, pero Israel final y definitivamente no se dejó “arrastrar hacia una mitificación y divinización de la razón profunda del mundo.

Su interpretación fue completamente diversa porque mantuvo ese fenómeno dentro del contexto de su fe (emuná) en Yahvéh como creador”(G. von Rad). La sabiduría de Israel está pues fundamentada en la idea y la experiencia de que el mundo que captamos es un mundo ordenado, un orden universal en la creación, pero que este universo armonioso constituye una creación de Dios. Toda razón sabia, por su misma esencia, tiene que ver con el pensamiento y el proceso mental de la humanidad, por lo que la enseñanza de los sabios de Israel hace ordenar a la manera oriental ese proceso mental para todos los tiempos.descarga

Erramos cuando identificamos el “Yo” de la sabiduría de Prov. 8  con el “Yo” de Dios. Por ello los consejos “de la sabiduría” nos convocan a la humanidad para que pensemos rectamente acerca del Señor y de su creación. No solo es Israel el destinatario de esa llamada sino el ser humano en cuanto tal. El hombre sabio en Israel es aquél que como el salmista, tiene el conocimiento de que el universo no es mudo,habla; el cielo <narra> , y el firmamento <proclama> ( Sl. 19:2);” todas sus obras alaban a Dios” (Sl.145:10).

Israel fue atraído hacia la fascinación del orden armonioso del mundo, pero no por eso se dejó seducir hacia una divinización del universo ni hacia la representación pagana en figuras de dioses y diosecillos con su culto correspondiente, sino que tuvo la gracia de mantenerse firme en los relatos de la Palabra con sus proposiciones de la creación y la diferenciación ontológica entre el creador y la creatura. Esa es una gran herencia del Israel creyente gracias a la cual su pensamiento se convirtió en paradigma del modo de pensar de toda la humanidad. 

Esa herencia sagrada llegaría después a todos los pueblos por medio de Jesús y de su iglesia. Damos gracias a Dios,  pues  esta categoría hebrea en cuanto a la creación impide que el pensamiento humano caiga ” en una interpretación gnóstica del mundo o en la filosofía hegeliana según la cual la historia del universo no es sino la auto-explicación de Dios” ( F. Mussner). Ciertamente el mundo tiene su propia historia pero las Escrituras de manera directa o indirecta  nos revelan a un Dios que acompaña esa historia con Su propia < historia salvífica > queriendo con ello salvaguardar de la destrucción a la historia de la humanidad y salvar Su creación.

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El siguiente escrito estará dedicado a la idea bíblica del hombre como < imagen > de Dios, otro original concepto de la gran herencia que nos legó el pueblo de Israel. Eso será en los próximos días con el favor del Señor. 


 

LA HERENCIA ESPIRITUAL DE ISRAEL  (3ª PARTE)

EL HOMBRE, IMAGEN DE DIOS

El pasaje bíblico más importante donde aparece la idea de que el hombre es la imagen de Dios lo encontramos en Génesis 1:26 ss.: “Entonces dijo Dios: Hagamos “Adam” (el Hombre) a nuestra imagen y semejanza y domine (dominarán) sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo y sobre el ganado y sobre toda la tierra y sobre todo cuanto bulle en la tierra. Creó pues Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó; hombre y mujer (macho y hembra) los creó.” El texto en hebreo de este pasaje expresa dos palabras para definir el origen creacional del Hombre como son: “imagen” (selem) y “semejanza” (demut) de Dios. Muchos en la antigüedad han interpretado que “imagen” de Dios habría que ubicarla en la razón, la creatividad, el habla, o como escribió Ireneo en “lo natural”, mientras -siguiendo a este santo cristiano – que “lo sobrenatural” indicaría al espíritu y alma del hombre, lo más profundo de su ser. Otros piensan que esos términos bíblicos expresan la globalidad del ser humano, es decir, cuerpo y alma, siendo así que el hombre es la imagen corporal del Dios incorpóreo.

Ahora, apreciamos como “dos creaciones” distintivas en Génesis 1:26-28 y en Génesis 2:7 (formación de un hombre terrenal) después es formada una mujer terrenal ” stock-illustration-62734964-business-peoplede la costilla” o “lado” del hombre (Gn.2:21-22). Dado que la expresión es puesta en plural “Hagamos” mucha tinta se ha expuesto por los exégetas de todos los tiempos. Debemos entender que “imagen y semejanza” no es sinónimo de “idéntico” o “igual”, por lo que el hombre (varón y mujer) no es identificable con Dios mismo, y se mantiene por tanto en este caso también la diferencia ONTOLÓGICA (ser y naturaleza) entre el Creador y la criatura. Cuando se expresa la intención de la creación de la humanidad se usa prestado la forma verbal “HAGAMOS” y “NUESTRA” por lo que ha creado inmensas discusiones teológicas tanto en el judaísmo como en el cristianismo. ¿Con quién hablaba Elohim, con los ángeles, o con Su Verbo/Hijo (cf.Jn.1:1)? Esta y otras preguntas, siendo muy interesantes, las hemos de dejar para otro momento, pues quisiera centrarme en el tema fundamental del hombre como imagen de Dios, y de su función primaria en el conjunto de la creación de la tierra, el hábitat natural de la Humanidad.

El texto hebreo del pueblo israelita claramente niega que el Hombre sea descendiente de los dioses, al estilo de muchas mitologías paganas. Tampoco es el Hombre fruto o producto de las fuerzas ciegas del universo, de la naturaleza (como algunos sistemas filosóficos sostienen). La herencia del Israel creyente es que somos hechura de Dios, diseñados por Dios partiendo de dos elementos diversos: su cuerpo es de la tierra, pero es animado por el soplo Divino de la vida. Empero, la Biblia no presenta al hombre como una dicotomía (o aspectos enfrentados) de cuerpo y alma (esto básicamente es platonismo), ni tampoco se presenta al Hombre como una tricotomía de elementos. El Hombre es presentado como un “ser unitario multifacético” (nefesh hayyah), “una persona viviente”, alma viviente” o simplemente “ser que respira”. Esta hermosa herencia de los valores y categorías hebreas muestra que todos los seres humanos, sin importar las diferencias étnicas y culturales, provenimos de dos antecesores comunes : Adán y Eva.

adan_eva_27 La Humanidad es por tanto una sola familia, y los hombres seguimos siendo hermanos incluso cuando el odio y el asesinato irrumpen en nuestra existencia (Gén.4:9 – 10). El libro de Génesis (heb. Beresit) nos muestra que el mundo fue divinamente planificado para ser una creación de paz, armonía y comprensión; la Humanidad, al igual que los demás seres vivos, no fuimos creados para destruir a las demás criaturas, ni siquiera para comer. El permiso concedido a Noé para que comiese carne, fue dada a un mundo que había perdido su resplandor original (Gén.9:3). Y esto también se puede aplicar en cuanto al matrimonio monogámico se refiere, que es el estado idóneo marital según la creación.

Las Escrituras hebreasLIBROS_APOCRIFOS muestran al Hombre como “cumbre” o “corona” de la creación divina. El Hombre es colocado en el clímax de los seis días desde el principio de la creación de la tierra. Lo que aporta gloria y un valor único al Hombre es el haber sido creado a la imagen y semejanza de Dios. Entre todas las criaturas, el hombre es el único ser capaz de mantener un pensamiento sostenido y de dar lugar a la creatividad y a la conciencia de Dios, por cuanto el Espíritu de Dios es inmanente (es interno a su ser) en el Hombre. Esa es la razón de que el Hombre (varón y mujer) reciba el poder de dominar, gobernar, sobre la tierra (Gén.1:26-28) de tener compañerismo y comunicación gozosa con Dios (Gén.2 y 3). En mi humilde opinión, el gobierno de este mundo debe ser siempre colectivo, de ahí que en el idioma hebreo se hable de “Adam”, no como individuo, sino como género, “la Humanidad”. El dominio del mundo no queda en manos de grandes individualidades sino que más bien se le concede a la comunidad de los seres humanos. Por ello, todos los seres que deseen ser verdaderamente humanos, han de sentirse responsables del mundo.

El mensaje bíblico (la herencia de Israel) de que el Hombre es imagen de Dios implica su intocable dignidad. Por ello, la prohibición de derramar sangre humana se basa en… pues a imagen de Dios hizo él al hombre” (Gén.9:6). El asesinato, el desprecio y según Jesús el insulto (Mt. 5:22) al prójimo son rechazados porque daña la imagen de Dios en el hombre y rompe la armonía fraterna. Es por ello que podemos encontrar en los escritos judíos antiguos (y en los Evangelios) severas imprecaciones como la que hallamos en el libro de Enoc: ¡Maldito quien abre la boca para burlarse de su prójimo, y quien convierte en despreciable una criatura del Señor! (Enoc 52:1,2,6) para recalcar que Dios hizo al hombre con un rostro semejante al suyo … ¡y quien desprecia el rostro del hombre desprecia el rostro del Señor! (44:1).

Toda una ética de amor al prójimo se desarrolla fundamentada en la verdad bíblica de la creación del Hombre a imagen de Dios. “El hombre es amado, pero más amor aún es el que se le haya comunicado que ha sido creado a su imagen” ( Abot III,14 – Misná). Este reconocimiento de la creación divina nos lleva apreciar y valorar el amor de Dios.

* Todas estas convicciones que estamos reflexionando forman parte de la gran herencia creyente de Israel. La experiencia humana a través de la historia nos muestra que cuando los pueblos dejan de observar estas creencias, terminan por hacer de este mundo un campo de concentración, tal como nos lo muestra los hechos recientes y terribles del siglo XX.

* Hay otros muchos elementos enriquecedores de la herencia espiritual del pueblo hebreo, pero los dejaremos para otra ocasión. Solo nos queda un último artículo de este tema (la 4ª parte) que será referente a la Fe que Israel ha transmitido al mundo ¨la Emuná”. Y esto será, con el favor de Dios, para los próximos días. Shalom.

 


 

LA HERENCIA DE ISRAEL  (4ª parte)

“La Emuná-Fe” 

Entre la herencia espiritual del Israel creyente surge cual columna fundamental lo que conocemos como LA EMUNÁ, es decir, LA FE. Debemos pues estudiar, indagar reflexionar,sobre este importantísimo concepto desde la perspectiva hebrea frente a la influencia que el cristianismo a sufrido de la filosofía y culturas helenas,o habría que decir greco-romana. Ante esa característica esencial de los ídolos que es la mudez,el Dios vivo y verdadero habla y se revela a los hijos e hijas de los hombres.Y si Dios manda preceptos,estatutos y mandamientos

105_TenCommands se debe a la confianza que pone en nosotros para encargarnos un trabajo.Esa encomienda que pone en manos de Sus hijos para que la acometamos bajo Su dirección y gracia soberana,hace que nuestro acomplejado sentido de incapacidad sea superado al apartar nuestra mirada y trasladarla al Señor que nos ha llamado.

Dios siempre toma la iniciativa en la llamada de la fe-emuná.Quien responde es constituido fiel pues es la fidelidad de Dios que nunca abandonará: “Si fuéremos infieles él permanece fiel” (2Tm.2:13). Fue así que Israel siempre entendió que es el Señor quien nos santifica con sus mandamientos.Y todo esto se fundamenta en el patriarca Abraham quién “creyó a Dios y fue CONTADO POR JUSTICIA” (Gén.15:6). Es decir,se le COMPUTÓ,se le fue puesto en su haber,o se le fue tenido en cuenta.El comportamiento de Abraham ante la promesa divina de que su posteridad sería tan numerosa como las estrellas del firmamento fue el hecho desde donde se desarrollará todo un plan y una narración que desembocaría en LA SIMIENTE REDENTORA,venida precisamente por medio de su hijo Isaac.Esta actitud fundamental del patriarca Abraham marcaría un sello indeleble para siempre en la relación de Israel para con Dios.El apóstol Pablo comprendió el alcance universal de Génesis 15:6,por lo que a Abraham “padre de TODOS los creyentes” (Rom.4:11). Abraham es presentado a Israel y a la Iglesia como el prototipo pudo llamar de la fe:Tuvo emuná, se fío del que le hablaba,se fío de que Dios era capaz de llevar a cumplimiento sus promesas por más que éstas pudieran parecer imposibles a los ojos de los hombres.De esa manera Abraham

Abraham se dispuso en la verdadera posición de comunión con el Creador;fue el primero de esa comunidad establecida en el mundo.Es el ejemplo de cómo un hombre se fía existencialmente de las promesas y planes de Dios aunque no vea el modo cómo Dios va a realizar y llevar a cabo sus planes.Más tarde los profetas de Israel harían énfasis en este tipo de fe, frente al religionismo sacrificial,pero vacío de realidad vivencial.

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera,la convicción de lo que no se ve” (Hebreos11:1). Por ello, decir “amén” es entrar en ese ámbito y ambiente de la emuná; es confesar que deseamos ser fieles, y así se cumple la promesa del Señor otorgándonos la gracia de la confianza y la esperanza que caracteriza a todo fiel: ” Porque por gracia sois salvos por medio de la fe (emuná); y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en el Mesías.

Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:8-10). Uno puede tener una “confesión de fe”, o adscribirse a un Credo eclesial, que generalmente solo son afirmaciones teológicas, o más bien filosóficas, pero que no se traducen en acción pues son abstracciones conceptuales, mientras que la emuná,la fe bíblica, aunque sea una fe poco culta, o apenas con información, producirá siempre las obras que surgen de la CONFIANZA Y LA OBEDIENCIA a la Palabra de Dios.

La sencillez de la iglesia naciente en cuanto a lo que nosotros hoy en el cristianismo, podríamos llamar “confesiones de fe” o “expresiones doctrinales”, o incluso a la forma de “culto”, no puede ser más evidente (cf.Heb.6:1-3; 1Cor.14:26; etc.). Las creencias,cuanto más elaboradas sean producirán obras de carácter o naturaleza externa. La fe – emuná, sin embargo, actuará de forma íntima en obediencia al gran mandamiento de Dios en que se engloba toda la Ley y los Profetas: “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Lev.19:18; Mt.5:42; 19:19; 22:39; Mr.12:31; Lc.10:27; Rm.13:9; Gá.5:14; Stgo.2:8). “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor … Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino UNA NUEVA CREACION” (Gálatas 5:6; 6;15).

Esencialmente, la fe-emuná es un regalo que se nos entrega como don que hemos de recibir,de acoger, estimar y desarrollar en la obediencia. La autoría de esta clase de fe es del Mesías quien la va desarrollando por la presencia de su Espíritu Santo hasta sus últimas consecuencias:”Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe,el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (Heb.12:2). Frente a esa “fe” intelectual, PISTIS en griego, que solo concuerda con los enunciados de un credo,pero que carece de la simiente viva y de un testimonio vital de comunicación o diálogo con Dios,está la fe – emuná que salva y posiciona al hombre en comunidad con Dios. Emuná está muy lejos de la “creencia”, conceptos,ideas y credos.La emuná se aleja y distancia del mero asentamiento intelectual a unos dogmas,cualesquiera que estos sean,promulgados por instituciones humanas que generalmente se auto proclaman como exclusivas guardadoras de la fe, pero que ocultan acuerdos y maridajes de intereses que les convengan para conservar y perpetuar privilegios y prebendas.

Las Escriturasbiblia afirman que la fe-emuná es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios (Ro.10:17). La fe- emuná no es depositada en ninguna organización humana,jerarquizada carnalmente en sus estructuras,pues es cuanto todo lo que el hombre no redimido acomete en su afán de dominación;pero Dios siembra esa fe en los corazones de los hombres y mujeres dispuestos a obedecer con ese influjo en la voluntad que hace la gracia soberana del Eterno. Los sabios de la antigüedad de Israel siempre vieron que este proceso de la fe en el hombre PROVIENE DEL CIELO, pero que una vez que este mensaje es entregado en la tierra, ya es de la humanidad. La fe-emuná es dada por Dios en sus orígenes, en su punto de partida, y ese significado de la fe se va desarrollando y clarificando a medida que el corazón del creyente se fíe del Señor: la fe produce paz, y un vivir confiado en Dios.Por eso Israel centra su fe en Deuteronomio 6:4-5: “Oye Israel: El Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas”.Shemá,oye, escucha (con mucha atención), es el principio básico y fundamental. De ahí que la fe sea por el oír, y el oír por la Palabra de Dios.Obedecerá quien haya oído,y habrá oído quien en verdad obedezca.La fe-emuná (igual que la oración) tiene mucho más que ver con el oír que con el hablar.

Testigos presenciales nos refieren cómo muchos judíos entraron en las cámaras de gas de Auschwitz y otros lugares cantando salmos;eran capaces de hacerlo porque no habían abandonado la emuná, recibida de sus padres, aun en la densa obscuridad de aquellos infiernos.La emuná vence todas las crisis, y así lo vemos en el transcurrir de la historia de Israel y de la iglesia tan plagada de catástrofes. La gran herencia espiritual que de Israel hemos recibido los creyentes en Jesús, nos ha de convencer que el cristianismo no se ha establecido como una “nueva religión de la fe” en contra de la religión judaica de la ley sino que la fe cristiana no es más que la fe del antiguo testamento en una nueva situación en la historia de la salvación, que fue instaurada por la muerte y resurrección de Jesús el Mesías-cordero, redentor Señor y Salvador.La fe de Jesús es idéntica a la fe de Abraham, siguiendo la misma estructura esencial que la fe judaica o de Israel. Tanto la doncella Miryam (latinizada María), como los padres en la fe en Jesús, bebieron de la misma fuente original que nació del cielo de Dios y siguió su andadura en la tierra con Abraham y los israelitas, perfeccionando esa fe en Jesús el Cristo, raíz y retoño de David. Todos nuestros padres en la fe de Jesús mostraron que fueron verdaderos hijos de Abraham.

Hasta aquí estos artículos sobre el legado creyente del pueblo de Israel.judaismo Por supuesto que hay muchos más conceptos o “categorías” que los cristianos hemos recibido de Dios por medio del pueblo judío, pero basten estos, solo cuatro de ellos para crear en nosotros una gratitud hacia ese pueblo que con sus virtudes y defectos, podemos considerarlos con toda justicia nuestros hermanos mayores en la fe, emuná, que gracias a Jesús nuestro Señor y Salvador a sido posible que el mundo entero pueda acceder a ella. Mi alabanza, adoración y reconocimiento es a Aquél que hizo posible…”que de ambos pueblos hizo uno…” (Efesios 2:14).

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Dios les bendiga.

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Escrito por:Evangelista Enrique López Celdrán.

Bibliografía: Tratado sobre los Judíos. F. Mussner.

La fe-emuná frente a la creencia. Pr. J. Yebra.

Enciclopedia de la Biblia (6 volúmenes) A. Díez-Macho y S. Bartina.

Biblia RV, 1960.

Biblia Schökel-Mateos.

Biblia hebreo-español M. Katznelson.

Sagrada Biblia Cantera-Iglesias.

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