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Durante el discurso conocido como “el sermón del monte”, apreciamos una serie de contrastes entre la justicia del reino de Dios, tal como la ve Jesús, frente a la justicia entendida por escribas y fariseos. En el capítulo seis del evangelio de Mateo se contrasta la justicia del Reino con las prácticas religiosas de entonces. Lo que Jesús estaba haciendo como Mesías y Maestro era darle una nueva y renovada MOTIVACIÓN a la Torah: es lo que en hebreo se entiende como “teamei Torah hadashim”. Y esto es precisamente lo que los sabios antiguos de Israel esperaban (y esperan) que el Mesías haría en su venida. El Ungido de Elohim no traería otra vez un “zahut ve-hováh”,es decir, “hagas” y “no hagas”. Por tanto Jesús está siguiendo la tradición ética y profética de Israel, perfeccionándola  y llevándola a su mismo corazón o intención primaria y original. A lo largo de los escritos del Nuevo Testamento constatamos también esa ética, conocida en el mundo judío como “Derej Eretz”,o “el buen hacer” frente a los vicios. El apóstol de los gentiles, Pablo, insta una y otra vez a los creyentes en Cristo a hacer buenas obras como fruto del Espíritu Santo en sus vidas, y que estas buenas obras no son innecesarias(Efesios 2:10). Acerquémonos pues a la enseñanza de nuestro Señor,y posteriormente al apóstol Pablo. También tendremos en cuenta el trasfondo histórico de esas enseñanzas que nos darán más luz a nuestro entendimiento en el tema a tratar.

“Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.

LimosnaCuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.”  Mateo 6:1-4

En el verso 1, Jesús nos da EL PRINCIPIO ético y moral que ha de gobernar todos nuestros actos de justicia. La palabra griega para “justicia” es “elimosinen”, de donde nos llega el término “limosna”. Por tanto, al transliterarla al castellano es, como queda dicho, limosna o también “actos caritativos”. Esto es simplemente un sinónimo del vocablo hebreo “dikaiosinen”, tomada de tzedaká, es decir,”justicia”.Esto nos lleva a la reflexión consiguiente: Cuando hacemos “caridad”-actos caritativos-, debemos ser motivados en realizar justicia a los “empobrecidos” o “injusticiados”.

En el capítulo cinco, verso dieciséis de este Evangelio se nos enseña lo básico y fundamental, y es NO DEJAR DE HACER TALES BUENAS OBRAS : “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”. Pero no debemos hacer tales obras SÓLO para ser vistos por los demás. El propósito es que otros hombres glorifiquen a Dios, no a nosotros. Las consecuencia de no tener la motivación correcta: No hay recompensa cuando buscamos primordialmente ser vistos por los hombres,en lugar de PROVOCAR a los hombres a glorificar a Dios. En ese caso la recompensa será la alabanza de los hombres, nada más(ver Mt.6:2,5,y,16).Mencionemos algo en relación a cómo lo aplica Jesús a todos los actos caritativos :

          A . Cuidado de caer en la trampa de volvernos “hipócritas” es decir, “actores”. El nos da detalles de esa “actuación” en las calles y en las sinagogas: “Tocar la trompeta”;es como decir “¡señores, la función va a empezar. Observen!”.De esta forma se procura la honra de los hombres, osea, “los espectadores”.                  

          B . Estos que actúan así reciben lo que buscaban: el aplauso del público… pero no recibirán recompensa de nuestro Padre celestial, ni en el presente, ni en el futuro(Mt.6:1).El Maestro siempre enseña de la misma manera, fijando un principio de la Palabra con muchos ejemplos(ilustraciones, metáforas, parábolas, etc).

          C. Se nos dice cómo agradan los actos caritativos al Señor : Versos 3 y 4a.: la ignorancia de nuestras manos. Significa que no sólo es NO BUSCAR la alabanza ni la honra de los demás, sino … tampoco buscar nuestra AUTOCOMPLACENCIA, o autosatisfacción (comparar con Romanos 15:1-3).                                                     

          D . Interpretación de la metáfora de “la manos”.Por lo que he podido averiguar en los escritos de historiadores y  sabios del pasado, entre las frases idiomáticas y dichos populares del tiempo de Jesús, “Mano Derecha” es la que ” me representa a mí y a mi buena acción”; mientras que la “Mano Izquierda” es “la buena opinión que tengo de mi mismo por dicha acción”.Osea, no sólo NO debo alardear delante de los demás por mi buena obra, sino que además debo también mantenerla EN SECRETO para mí mismo. He de PROCURAR OLVIDARLA, en lugar de caer en la trampa sicológica de “acariciar mi yo” para estimular mi autocomplacencia.

¿COMO PODEMOS DESARROLLAR NUESTRA CAPACIDAD PARA DAR DE ESTA MANERA?

              A . Un antiguo maestro bíblico nos enseñó que quizá la mejor manera, sea dar con tanta frecuencia que se convierta EN UN HÁBITO, en una manera de vivir. Que la práctica de DAR Y COMPARTIR deje de ser excepcional, para convertirse en lo habitual.

              B . Notemos que Jesús no está prohibiendo dar públicamente, sino que nos está advirtiendo del peligro de dar sólo o primordialmente para ser vistos por los demás (cf. Hch.2:44-45;4:34-37).

              C . Al seguir el consejo divino de Jesús, de esa forma, aprenderemos a dar en la medida que RENUNCIEMOS a la “publicidad” y a la búsqueda de “notoriedad”.

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¿CUAL ES LA RECOMPENSA DEL PADRE POR LOS HECHOS CARITATIVOS DE SUS HIJOS?

1. En primer lugar, el Padre que ve en lo secreto nos recompensará en público (Mt.6:4b.)

2. Puede ser que parte de la recompensa la recibamos ya en esta vida: “Bienaventurado el que piensa en el pobre: En el día malo lo librará Jehová…lo guardará…lo sustentará…”(Salmos 3:1-3).

3. Pero, con toda seguridad, nuestra recompensa será dada en el Último Día: Eclesiastés 12:14; 2Corintios 5:10; 1Timoteo 6:17-19.

Debemos concluir este apartado diciendo que nuestra dedicación a proclamar el mensaje del Evangelio, incluye la “limosna/justicia” o “actos de caridad”: “Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses” (Mt.5:42).

 

LAS ENSEÑANZAS DEL APOSTOL PABLO

Cuando Pablo hizo énfasis en la gracia de Dios como el fundamento de salvación “para todo aquél que creé”, algunos no lo entendieron bien, olvidándose de las exigencias morales de la Torah, de la Ley; y de que tales obligaciones están en el corazón mismo del amor práctico por el prójimo. Toda relación humana, incluyendo el dinero y las posesiones materiales, tiene que ser cuidada por el creyente en Cristo Jesús. Estando en prisión, el apóstol escribe a los efesios: “Somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”(Ef.2:10). A Tito escribe: “… los que han creído en Dios procuren ocuparse en buenas obras, atendiendo a las necesidades apremiantes”(Tito 2:14;3:8 y 3:14). A su hijo amado en el Evangelio, Timoteo le instruye : “Si alguno se limpia de estas cosas … será útil para el Señor, preparado para toda buena obra”(2Tm.2:21).Luego al referirse a las Escrituras sentencia que el propósito de ellas es “que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra”(2Tm.3:16-17).

Ahora, no debería entenderse esto en referencia al espíritu errado legalista que trata “de las obras de la Ley”.No, sino que Pablo está todo el tiempo hablando de cómo aplicar el amor al prójimo en la vida diaria. Como ya hemos mencionado, “Derej Eretz”(literalmente “Camino de la Tierra o del Mundo”) era-y es- la forma correcta y respetuosa de vivir en conformidad a los Mandamientos del Señor.El mundo interior de Pablo estaba conformado, desde su niñez, con estos valores. Así fue enseñado por el gran rabino Gamaliel, nieto de Hillel. Ellos enseñaban que el hombre debía ser “un benefactor que hace las obras de Dios”,para así “llenar el mundo con el amor de Dios”; que estas obras deben hacerlas “desde un corazón generoso y amoroso” y “en secreto”.

En el tiempo histórico en que Jesús y Pablo vivieron, estaba muy enraizado en el Judaísmo el Texto de Deuteronomio 15:11: ” … por eso Yo te mando: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra”. El avivamiento popular que el fariseísmo trajo en su momento, un mover espiritual “pietista y fundamentalista”, conllevó  un resurgir de “convertir el bolsillo a Hashem”. Pablo era de ese corte; para él, la enseñanza (doctrina) y la vida se confirmaban mutuamente. La actitud hacia el dinero y las riquezas era de suma importancia, como así lo fue en la enseñanza de Jesús su Señor (Mt.6:19-24). Esas vivencias personales de Pablo a lo largo de su niñez y juventud fueron básicas par el posterior desarrollo de una vida santa y consagrada para Dios. El joven Saulo de Tarso sería testigo más de una vez de contemplar a algún “jasid”(piadoso; plural “jasidim”) hacer sus compras en el mercado, y apartar LA MITAD para los menesterosos, pues así hacían Hillel, y su propio rabino Gamaliel; además éstos últimos solían hacer incluso obras de amor hacia los gentiles “para conservar la paz”. curacion de la suegra de simon pedroEl modelo que estos piadosos maestros enseñaban (lo cual Pablo tuvo que ser enseñado) era Abraham. Decían que Abraham ” … tenía en su tienda, como señal de hospitalidad, ‘ puertas abiertas’ que se habrían hacia LOS CUATRO PUNTOS CARDINALES”. (Pablo, el Hombre y el Maestro, de R.S.p.118). Según los escritos rabínicos, en aquél tiempo se consideraban buenas obras: la visitación de los enfermos, alojamiento para los extranjeros en el hogar, colaborar para el sostenimiento de las parejas jóvenes recién casadas; también era considerada una causa buena la asistencia a las bodas y los funerales, y el poder presentar discursos de consolación incluso a los gentiles, como lo enseñaba Gamaliel.

Se entendía el Mandamiento de amar a Dios “con todas tus fuerzas” como “con tu propiedad” o, como se tradujo al arameo, “con todo tu dinero” (Targum de Jonatan).

Siguiendo el texto de Génesis 28:22 relativo al diezmo de Jacob que prometió a Dios el diezmo, “siempre que tuviera pan para comer y ropa para vestir”, se enseñaba que uno no debe poner en peligro el presupuesto familiar por ser demasiado generoso. Normalmente se daba un mínimo de un 3% y un máximo de un 20% en una sola vez. Sólo al morir podía una persona dar la totalidad de sus posesiones a los pobres. Se hacia un Testamento para evitar que la herencia fuera a para al “impío y perverso” estado romano. Entre los Esenios había la costumbre de separar “el salario de dos días de pago mensual” para distribuir entre los pobres (Documento Esenio de Damasco 14:10-15). El mandamiento de “extender tu mano al pobre”, fue adherido por los musulmanes en su credo fundamental de “dar limosna”. Parece que esta costumbre musulmana se origina en esta antigua tradición. Para terminar esta alocución a las costumbres y enseñanzas de la época de Jesús y Pablo, se sabe que había unos “grupos” o “delegados del Templo” que realizaban colectas de fondos para la asistencia pública. Las personas que ofrendaban para la construcción de una Sinagoga, eran muy reconocidas (lc.7:4-5). También es conocida la existencia de un lugar en las dependencias del Templo, que era conocido como “el salón silencioso”, donde uno podía donar anónimamente su aportación para los pobres. Por cierto, me he preguntado más de una vez, si fue en este “salón silencioso” en donde la viuda pobre dio sus “dos blancas”  y que tanto admiró a Jesús(Marcos 12:41-42). Bueno, fuera o no ese lugar, el relato evangélico nos muestra que los pobres también pueden dar y ser recompensados por el Señor. Es obvio que este tema es muy amplio, por lo que no se pretende agotarlo. Que sirva este pequeño artículo para generar en el lector la inquietud y el deseo de leer más y escudriñar las Escrituras, y que, como Pablo escribió, “pongamos más atención, para ocuparnos de las buenas obras”.

 

 

Evangelista Enrique López  

 

Bibliografía:  Pablo, el Hombre y el Maestro a la luz de las Fuentes Judías, Risto Santala

Apuntes de Clase del S.E.E.-Azuqueca de Henares-, profesor J.Yebra

Usos y Costumbres de los Judíos, A. Edersheim

Léxico – Concordancia del N.T. en griego y español, J.G. Parker

Biblia Casidoro – Reina, 1.960

 

 

 

 

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