judaismo

EN LOS EVANGELIOS: Estadística verbal comparada

REFLEXIONES PARA UNA LECTURA EVANGÉLICA NO ANTISEMITA

(1ª parte)

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Preámbulo.- Como nota introductoria sobre este polémico tema, les hago un ruego a los estimados lectores, y es que lean cada uno de los textos evangélicos que como referencias son enunciados en esta estadística. De otra manera, no podrán sacar el suficiente sentido y entendimiento al estudio. Y esto lo hago, dado que exponer por escrito cada uno de los textos evangélicos supondría una extensión desmedida para el propósito de este Artículo. Muchos son los que acusan de antijudío (antisemita) los escritos evangélicos, y especialmente el cuarto, es decir, el evangelio de Juan. En este modesto estudio hago una comparación verbal de los escritos que denotan ese aparente cariz que los teólogos liberales dicen ver en las narraciones evangélicas. Es una verdad de carácter histórica que una lectura errada de los evangelios con respecto a la visión moral de “los judíos”, ha tergiversado una apreciación más de acorde a la verdadera intencionalidad de los evangelistas. Existe, por tanto, una lectura antisemita que ha perjudicado sobremanera la fe cristiana y ha traído reproche en la conducta ética de muchos que invocan el nombre de Cristo. Comencemos pues con el evangelio de Mateo.

LOS JUDÍOS EN MATEO.- Es, con diferencia, el más judío de los cuatro escritos evangélicos. Así lo podemos constatar en el llamado “mini judeo evangelio”: 5:17-19; 23:2-3 (12:18,21; Isaías 42:1-4). Observemos la misión inmediata de Jesús: 1:21; 10:5-6; 15:24 (Marcos 7:26-29; 28:19).

Para Mateo, la era mesiánica comienza con la venida de los magos: 2:1-12; (cf. Is. 49:23; 60:6; Mt. 12:18-21; Is. 42:1-4). Leamos la mismas palabras de Jesús: Mt. 8:11-12 (ver Deut. 32:21).

Mateo también testifica de cómo las multitudes siguieron a Jesús maravillándose de su poder y de la autoridad con que predicaba : 4:24-25; 7:28; 9:8-33; 14:13; 14:34-36; 15:30-32; 16:14; 21:11.

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¿Cómo vio Jesús al pueblo de Israel? 11:25-26; 9:37-38. La gran popularidad de Jesús se desprende al comprobar el miedo que los dirigentes tenían al pueblo: 21:46; 26:5; 27:20.

La generación incrédula a la que Jesús hace mención NUNCA es el pueblo llano, sino sus dirigentes: 11:16; 12:39-45; 16:4; 23:36; 23:32. Sólo hay UNA EXCEPCIÓN, cuando Jesús llamó a sus discípulos “generación descreída (incrédula) y perversa”, porque se defraudó al ver que no tenían la fe que esperaba de ellos: 17:16; 15:8-9; 23:13 (ver Is. 5:8-24; 10:1-4).

Mateo 23:2: Aquí -con respecto a la Ley- parece indicar que Jesús aceptó las tradiciones rabínicas, excepto cuando contradicen el verdadero espíritu de la Ley: 12:1-8; 9:14; 15:2-3; 19:3-9; 5:18; 23:23; 22:40. Vemos que la doctrina de Jesús está en plena armonía con los libros de los profetas: Joel 2:28; Ez. 36:26-27; 37:14; Is. 32:15-19; Zac. 12:10; Jer. 31:31-33.

LOS JUDÍOS EN MARCOS.- ¿Cuál fue la actitud del pueblo judío hacia Jesús? Veamos algunos textos de este evangelio: 1:22; 1:28; 1:45; 2:12; 3:8; 3:20; 4:1; 5:24; 6:31-34; 6:55-56; 7:37; 8:1; 10:1. Sólo hay una excepción, en su propia ciudad de Nazaret: 6:1-6.

La popularidad y el afecto del pueblo hacia Jesús o Yeshúa, como cariñosamente le llamaban -pues Él era también un hijo del pueblo llano de la tierra- continuó hasta la semana de su muerte: 11:9; 11:18; 11:32; 12:12; 14:1-2; 12:37; 15:10; 15:11.

Comprobamos que la hostilidad contra Jesús fue dirigida por LOS JEFES de los sacerdotes (líderes del pueblo) 11:15-19; 12:1-12; 14:1.

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LOS JUDÍOS EN LUCAS.- Los estudiosos de las formas y del contenido del relato de Lucas, coinciden que es a veces muy personal, mientras que en otras ocasiones parece ser obra de un recopilador, cosa por otro lado bastante común en la época (cf. 1:1-4).

El evangelio de Lucas comienza con la descripción de un pueblo santo (expresado en un remanente) que espera la venida del Reino de Dios: 2:29-32; 21:24; 24:47. Nada hay más judío que los dos primeros capítulos de Lucas: 1:32-33; 2:10-11; 1:68-69; 1:71; 2:34; 1:16-17; 1:54-55.

Lucas deja reflejado sin lugar a dudas, que para Jesús los verdaderos representantes de Israel no es el clero ni los gobernantes, sino la gente sencilla como lo eran María y José, Isabel y Zacarías, Simeón y Ana, los pastores y las muchedumbres: 4:14-15; 4:31-32; 4:36-37,42-44; 5:1,15,26; 6:19; 7:16-17; 8:40; 9:11,37,44; 11:15; 12:1; 13:17; 18:43; 19:3,43; 21:38. Según Lucas, todos ellos tienen la nota distintiva del verdadero Israel, que es la esperanza del Reino: 2:25-38; 23:51.

nicodemo2Ahora bien, este grupo no estaba reducido en modo alguno a las clases bajas y a los publicanos: Zacarías pertenecía a una familia sacerdotal; José de Arimatea era hombre rico, y se nos dice que Jesús tenía amigos entre los fariseos: 7:36; 11:37; 13:31. Por supuesto que de entre los fariseos, habían también partidarios del Reino: 10:28.

En Lucas lo que queda bien claro es que Jesús se asoció libremente con los pecadores y publicanos, y esto provocó críticas de los fariseos: 5:30; 15:1-2; 19:17. Al leer en 15:7,10,32 nos choca la alusión a los “justos”. ¿Quiénes son? Son los hipócritas llamados irónicamente “justos” u hombres ciegos para ver sus propios defectos. Estos “sadik” u hombres justos, eran verdaderamente obedientes a la Ley de Dios, pero cuyo único defecto es el practicar la virtud confiando en sus propias fuerzas. Estos justos son los que se tienen por virtuosos. Saben que cumplen los preceptos divinos (mitsvot) y menosprecian a quienes no los cumplen (18:9-14). El justo no necesita cambiar de vida, sino reconocer que necesita el don de la humildad para reconocer y asumir que sólo Dios es bueno y que es Él quien produce la santidad en Sus hijos.

En Lucas hallamos acusaciones de Jesús contra fariseos, el sacerdocio y una generación de judíos que vivía entonces en Israel: 10:13-15; 11:14-23; 11:37-54; 16:14-15; 19:41-46; 20:45-47. Sin embargo, es interesante observar que las acusaciones no van dirigidas contra el judaísmo como tal, sino al orgullo y la poca disposición, contra pecadores no arrepentidos y convertidos.

¿Quiénes forman, pues, la oposición a Jesús? En ninguna parte de las Escrituras se enseña que el pueblo de Israel en su conjunto rechazaría al Siervo de Yahvéh… para algunos infieles sería piedra de tropiezo (escándalo) como lo expresa Isaías 8:14, pero el Siervo destruiría a los enemigos y así salvar a Su pueblo: Isaías 49:26; 51:23, y un día reuniría a todo el pueblo de Israel disperso: Isaías 49:5-6. Además sería luz a los gentiles (Is. 42:6; 49:6).

Que unos estarían en favor de Jesús y otros en contra se desprende del 2:34. La responsabilidad de su muerte recae -según los discípulos de Emaús- principalmente sobre los jefes nacionales… observemos LA DISTINCIÓN que ellos hacen entre los jefes y el pueblo que esperaba el Reino: 24:20-21.

Hasta aquí, dejamos el tema expuesto. El próximo artículo (la 2ª parte) estudiaremos “Los judíos en Juan”, ya que este evangelio requiere una mayor y más profunda atención. Será para entonces, con el favor de Dios.

 

 

Evangelista: Enrique López Celdrán.

 


 

(2ª parte)

“LOS JUDÍOS” EN EL EVANGELIO DE JUAN

spanish-bibleEl evangelio de S. Juan nos ofrece y nos sitúa en una “geografía” y mundo diferentes al de los sinópticos; éstos describen a la comunidad cristiana que nace dentro del pueblo judío. En Juan “los judíos” son los enemigos de Jesús, los fariseos y el clero del Templo. Si nos fijamos en Jn. 9:22 da la impresión que los padres del ciego de nacimiento no fuesen judíos, pero si se compara con Jn. 12:42 se comprende que ese miedo es debido a la influencia de los fariseos en las sinagogas. ¡Hasta parece que Jesús y sus discípulos tampoco fueran judíos! (13:33).

En todo el relato evangélico Jesús no dirige una sola palabra a un gentil, salvo a Pilato. Recordemos que durante la larga Edad Media y hasta el Concilio Vaticano II, sólo se leía el relato de la pasión según S. Juan en viernes Santo, y las comunidades judías permanecían en sus casas sin salir a la calle, para evitar derramamiento de sangre, este artículo trata de demostrar que el antisemitismo de Juan sólo es supuesto y aparente.

¿Cuál es el significado del término “los judíos” en Juan? (aparece 70 veces el término en Juan). Ahora, el pueblo hebreo siempre empleó los términos “Israel” e “israelitas” para designarse a sí mismos, mientras entre los gentiles siempre fueron conocidos por “judíos”. Ya en la diáspora siguieron el uso de sus vecinos gentiles. Los evangelios sinópticos raramente emplean el término “los judíos”, y cuando lo hacen son los gentiles quienes lo usan, o para dirigirse a sus lectores gentiles (Mt.28:15; Mr.7:3).

Siempre debemos tener en cuenta que Juan se dirige a lectores gentiles y que Jerusalén ya ha sido destruida por las legiones romanas. Es por ello que el evangelista suele explicar alguna tradición que otra o práctica de Israel usando el término “los judíos”, (ver 2:6,13; 3:1; 4:9; 5:1; 6:4; 7:2; 11:55; 19:40; 19:42). Algunas veces “los judíos” son el pueblo ordinario o las masas: 10:19; 11:19, 31, 33, 36, 45; 12:9,11; 18:20,38; 19:12, 14, 20, 21. En dos ocasiones Juan habla de la fe en Jesús de algunos judíos: 11:45; 12:11. Pero la mayor parte de las veces que se usa el término “los judíos” son los hombres que odian a Jesús y llevan la responsabilidad de la oposición organizada contra él; usted puede leerlo esto en : 1:19; 2:18-20; 3:25; 5:10,16,18; 6:41,53; 7:1,11,13,15; 8:22,31,48,52,57; 9:18,22; 10:24,31,33; 11:8,54; 13:33; 18:12,14,31,36; 19:7,31,38; 20:19.

Cada vez más versiones modernas de la Biblia explican en sus notas que en estos casos 36618_all_052_04“los judíos” en Juan son LOS OFICIALES O LÍDERES OPUESTOS A JESÚS, y esto es cierto. Estos oficiales se distinguen fácilmente de las masas populares simpatizantes de Jesús, tanto en Juan como en la versión de los sinópticos. Si nos fijamos en 7:11-13, podemos apreciar esta distinción con clara evidencia: ¿Quiénes eran estos judíos que temían las masas? (vean 9:16,18; 2:13-22; Mt.21:23-27; Mc.11:27,28; Lc.20:1-8). Insistimos que estos judíos enemigos de Jesús NO SON EL PUEBLO JUDÍO. En las Sagradas Escrituras “judío” es nombre de honor, y también en el N.T.: Apoc.2:9; 3:9.

Uno de los mayores enfrentamientos de Jesús con sus opositores lo hallamos en el contexto del capítulo cinco: ¿Se refiere al pueblo judío o sólo al clero opuesto a él?, la respuesta a este largo discurso la hallamos en el contexto, y se aclara en 5:18, cuando alguien lee este texto -y otros- mezclando un sentido tradicional y restrictivo al término “los judíos”, es arrastrado al error el oyente o lector superficial del Evangelio de Juan. Y esto es particularmente cierto cuando leemos el relato de la Pasión de Jesús, en que el lenguaje de Juan parece que “los judíos” son el pueblo y los sacerdotes, es verdad que a veces Juan usa el término en el sentido de los sinópticos y a veces para designar al clero

hostil a Jesús. Otro uso del término que nos ocupa es para designar al pueblo escogido, depositario de la revelación divina: 1:31; 1:47,49; 3:10; 4:22 (cf.Ro.3:1; 9:4).

Terminamos pues esta segunda y última sección sobre esta estadística comparada que JessMuertoenlaCruzjesuschristnos suministran los datos evangélicos sobre el término “los judíos”. Al no tener un claro conocimiento de la fecha de composición del evangelio de Juan y al seguir una lectura superficial podemos llegar a adquirir una posición judeofóbica como la historia se encarga de recordarnos. Llevemos pues mucho cuidado con ello, pues de lo contrario caeremos en el error que durante siglos ha seguido la llamada cristiandad por enmarcar a todo el pueblo judío como “enemigo” de Jesús, llegándosele a declarar culpable de “la muerte de Dios”, siendo “los asesinos de Dios” culpables de un castigo merecido. Es mi deseo exponer en otro artículo (para posteriores fechas) sobre el tema de la responsabilidad moral de la muerte de Jesús en el marco de sus personajes principales descritos en el Nuevo Testamento, y sobre el alcance y significado de la frase “su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos”, etc. Eso será con el favor de Dios.

 

Fuentes: Tratado sobre los Judíos, F. Mussner

Apuntes de clase, Seminario E.E.

S. Biblia Reina-Valera, 1960

Sagrada Biblia Cantera-Iglesias, 1979.

 

Evangelista, Enrique López Celdrán

 

 

 

 

 

 

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