elprofeta escatol

Deuteronomio 18:15 y 18-19: “Un profeta en medio de ti de tus hermanos como yo te levantará el Señor tu Dios; a él oiréis … Un profeta como tu levantaré de entre sus hermanos, y pondré mis palabras en su boca … Y sucederá que a cualquiera que no oiga mis palabras que él ha de hablar en mi nombre, yo mismo le pediré cuenta.”

En el tiempo de Jesús la esperanza mesiánica popular se había concretizado en un profeta en quien convergían todos los demás: Juan, primero, bautizando en el Jordan, y Jesús después sanando toda dolencia y enfermedad, excitaron esa esperanza entre los judíos de Israel e incluso en la diáspora. Es evidente que Juan “el Bautizador” tenía conciencia de haber sido enviado por Dios en una hora crucial, de juicio y de arrepentimiento (Mt.3:10).El evangelio de Juan nos proporciona el detalle de unas preguntas que le hicieron a este profeta del desierto y que vestía parecido a Elías (c. Mt.3:4 con 2 Re.1:8). “Quién eres tú… ¿Eres el profeta? Y respondió: No.”(Jn.1:1-23). En la tradición judía, Elías habría de venir como heraldo de los albores de redención. Aún en la Edad Media encontramos a  intérpretes y sabios como Rabí Shlomo Yitshaq (abreviado RaSHI) que comentando Miqueas 2:13, dice :”es el que abre el camino de su liberación”. Y el comentario popular Metsudat David (s.XVII) lo expresa así. “el profeta Elías, quien vendrá antes del tiempo de la liberación… con el fin de ser un heraldo de redención para ellos;… pero su rey es el Mesías- rey y el Señor irá delante de ellos, porque en ese tiempo hará volver su Espíritu Santo a Sion” (Mikraot Gedelot).Todavía hoy día entre los judíos ortodoxos se hace referencia al nombre de Elías junto al nombre del Mesías cuando se celebra la Pascua, con el nombre poco conocido entre los gentiles, de “LA CENA DEL MESÍAS”. En el libro de oraciones o Sidur, hay una hermosa oración por la que se ruega a Hashem (el Eterno) :” Me regocijo y me alegro en mi corazón … habla mi rival, y trae al Redentor a Sion. Que el Retoño brote, Elías y el Mesías”. El padre de Juan, Zacarías, alaba a Dios porque “nos ha levantado ´un cuerno´ de salvación” (´cuerno´ expresa en hebreo “resplandor y gloria”).Zacarías está expresando y reflejando la expectativa mesiánica universal de su época. El nacimiento de Juan el bautizador se relaciona con el tiempo de redención que como “profeta del Altísimo”, como heraldo Mesiánico, vino a preparar(Lc.1:5-25 y 57-80).

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El Bautismo de Juan. En cuanto al origen y la explicación de su bautismo no existen, a mi parecer, razones obvias de ello. ¿Estaba Juan influenciado por el proceder de los Esenios, más concretamente de los de Qumran? Estos eran judíos que habían huído de la corrupción religiosa de los saduceos quienes dirigían los asuntos rituales del sacerdocio en el Templo de Jerusalén. Habían creado sociedades apartadas, alguna en los desiertos de Judea como la de Qumran, cerca el Mar Muerto. Es muy sugerente que precisamente allí,”en el desierto”, Juan llamaba al pueblo y usando la cita de Isaías 40: 3 : “¡ Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Yahveh; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios ! “. Ahora, existen algunas diferencias básicas entre el proceder de Juan y el de los qumranitas. Veamos algunas. El bautismo de Juan se recibía UNA SOLA VEZ; los de Qumran exigían en sus leyes internas MUCHOS LAVAMIENTOS INTEGRALES. Por otro lado, Juan predicaba más bien un bautismo a semejanza del que se hacía a los prosélitos gentiles (goim) que ingresaban el el Judaísmo, en donde el que oficia es también un testigo. Juan cree que los tiempos del fin han llegado, por ello llama a un pueblo escatológico, por ello exige un arrepentimiento a los judíos, y un lavamiento simbólico. Es muy probable que Juan estuviera con ello señalando a la profecía de Ezequiel: “… os rociaré con agua pura y quedaréis purificados de todas vuestras manchas y de todos vuestros ídolos os purificaré… Y vosotros seréis mi pueblo”.(Ezq.36: 24 y ss.). La misión de Juan produjo un grandísimo despertar e interés entre el pueblo.Y que eso fue así, aún el historiador judío-romano Flavio Josefo lo consta en su libro La Guerra de los Judíos, una generación después. También podemos apreciar otra diferencia entre Juan y la secta de Qumran,y es que mientras los seguidores del así llamado “Maestro de Justicia”(personaje real o ficticio, pero escatológico para ellos) se RETIRABAN AL DESIERTO y se convirtieron en un grupo elitista,Juan por el contrario PREDICA SU MISION AL AIRE LIBRE – al igual que luego hará Jesús – llamando a todo tipo de  gente de vuelta a Dios. El movimiento de los esenios estaba integrado por decepcionados disidentes del Fariseísmo llegando a convertirse con el tiempo en una secta integrista y radical.Algo que era inconcebible para “los varones de santidad”(apelativo por el que ellos se hacían conocer a sí mismos) es que el “REMANENTE DE ISRAEL” se hallara entre pecadores publicanos y,¡hasta rameras! .Para ellos los “impíos de las ciudades”,especialmente de Jerusalen, no podían juntarse con ellos, refugiados santos “a la espera del Mesías”.

En el evangelio de Lucas 16:16 parece dar a entender que Juan no marca un nuevo tiempo(eon-sistema),sino que “la Ley y los Profetas eran hasta Juan”(es decir,`hasta Juan inclusive´). No obstante Mateo 11:12 y ss. parece indicarnos  que ” desde la actividad del Bautista” lo nuevo ya estaba actuando, haciendo “puente profético” para un cambio progresivo en la economía salvífica de Dios.De ahí que Jesús dijera de Juan que era “más que profeta”(Mt.11:9).

Es obvio que la creencia más querida de los judíos del tiempo de Jesús se proyectara  hacia una liberación política y social a causa del férreo dominio militar de la tierra de Israel por parte de la Roma de los Césares. Esperaban el cumplimiento de Malaquías 3:23,etc. Tradiciones y textos como el de Eclesiástico 48: 10 apuntaban a ese Elías prometido quien cumpliría la misión de restablecer las tribus perdidas de Israel(Aunque Isaías 49:6 lo atribuye al “Siervo de Yahveh”). Habían muchas cuestiones sin resolver en el Judaísmo. Se esperaba que “la venida de Elías las resolviera”(hoy, muchos judíos ortodoxos en Israel piensan y creen lo mismo). Esto lo podemos comprobar en un Midrash (método exegético de comentar Las Escrituras) del Salmo 43,en donde se deduce que habrían dos redentores : Elías, levita y el Mesías de la casa de David. Así también lo entendían los de Qumran, aunque estos últimos habían evolucionado en su pensamiento hacia tres conceptos de Mesías: Uno profeta, otro príncipe, y otro sacerdote.

Reflexionemos ahora acerca del pensamiento de Jesús en relación a este tema. Se hace evidente que Jesús tiene una idea poco popular tanto respecto a “Elías” como del “Mesías”. Seguramente dejó pasmados a sus discípulos cuando aseveró que “Elías ya vino”. Para una mente judía de aquél tiempo era increíble que su deseado “Elías” haya venido sin saberlo Israel …pero,¿ quién era,dónde vive,cómo es que ha venido y Jesús,-un Mesías probable para ellos- no nos lo dijo ?. Estos y otros pensamientos debían ir y venir por las mentes de los discípulos. Entendieron por fin quién era, cuando escucharon de Jesús que “le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él”(Mt.17:12,13). Lo que llama la atención son las palabras “COMO ESTÁ ESCRITO DE ÉL”. Jesús está muy consciente de su cometido redentivo, y ahí expresa su opinión de Juan : “Elías” era un siervo sufriente(ver Is.53),y él, Jesús, debía seguir el mismo destino, escogiendo así y asumiendo su “rol”,su función de Siervo sufriente de Elohim, el “Ebed Yahveh” de Isaías capítulo 53 : “… Así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos”(Mt.17:12b ). Es la verdad oculta( ‘ sod ‘ en hebreo) que las Escrituras mencionan :  un Mesías que sufre hasta la muerte violenta en manos de otros como misteriosamente se escribió en Isaías 53 o en Daniel 9: 26b.

Los discípulos del profeta y rabino Yeshúa debían entender que el camino a la gloriaJessMuertoenlaCruzjesuschrist pasaba ineludiblemente por el sufrimiento y la cruz. Jesús ya había recibido su vindicación pública el día de su bautismo en el Jordan; fue allí que escuchó la “kol shamaim”,la voz del cielo, que decía,”Tú eres mi hijo amado; en tí tengo complacencia”(Mt.3:17;Lc.3:22;Jn.1:3-4;cf.Mr.1:11). Se nos dice en el relato evangélico que vino el Espíritu y “reposaba” sobre él; diciéndonos así que el tiempo escatológico de la salvación ya había irrumpido en Jesús. Pero, si nos fijamos bien, “la Voz” anunciaba qué tipo de cometido tenía por delante Jesús…: “Mi hijo amado, en quien tengo complacencia”; esto es una clara referencia a Isaías 42:1 que dice: “He aquí mi siervo, yo lo sostendré; mi siervo escogido en quien mi alma tiene contentamiento…” Esta aseveración profética se ve confirmada en pleno ministerio público de Jesús cuando él entendió los planes homicidas de los fariseos; es entonces, una vez más, que Jesús encomienda a la gente que no publiquen sus milagros; ¿por qué ?,pues porque en su conciencia estaba la Palabra dada a Isaías como “siervo escogido”.Veamos : “… para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: He aquí mi siervo,a quien he escogido; Mi amado, en quien se agrada mi alma…”(Mt.12:17-18). Es muy probale que el término empleado para “Hijo” sea de doble significación, es decir,”Hijo-Siervo”. En mi opinión,la voz oída en el bautismo de Jesús está en conformidad a Isaías 42:1 según los términos hebreos.¿Por qué predomina en los textos griegos del Evangelio el término “hijo” y no el de “siervo”?; la respuesta habría que buscarla en la influencia helenista que “sufrió” la Fe cristiana oiginal. Especialmente hay que hacer mención de la herejía de los Ebionitas, judíos creyentes en Jesús que creían que Yeshúa (Jesús) era simplemente un hombre adoptado por Dios. Esto hizo que “se cargaran las tintas” en la historia eclesiástica sobre el término Hijo-divino- para no dar la impresión errónea con el término “elegido o escogido”.Jesús es por tanto el “Hijo-Siervo” o viceversa,el “Siervo-Hijo”.

EL PROFETA . La conclusión que sacamos es que en el relato del bautismo de Jesús se proclamó el mesianismo de Jesús DENTRO DEL ÁMBITO DEL “SIERVO DE DIOS”, y no DEL MESÍAS-REY “IMPERATOR”. He aquí la grandeza del Señor expresada en simplicidad y en humildad y por otro lado, la tragedia existencial del Judaísmo. Juan el bautizador mostró tener las credenciales de esa unción divina de Elías el tisbita; las profecías apuntaban a él. Pero Jesús encarna a ese profeta que Moisés anunció y que encontramos en Deuteronomio 18:15 y ss. Los escritos antiguos rabínicos y el Targum hablan de que Dios dará a su pueblo un profeta que hablará en su nombre, que será concebido por el Espíritu santo,y cuya obra se caracterizará por la realización de milagros. Que Jesús tenía conciencia de ser ese profeta lo podemos observar cuando expresó :”Si creyéreis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él”(Jn.5:46). Así lo creyeron Simón Pedro y Esteban(Hch.3:22 y 7:37).

Jesús es único en relación a otros profetas incluido Juan el Bautista; el rabino de NazaretJES_S_PREDICANDO500x375 rompe los moldes de su generación, incluido el famoso “Maestro de Justicia” de Qumran. Jesús asombra porque come con pecadores, excluidos por el oficialismo religioso del “Cajal Yahveh”: anuncia el banquete mesiánico (la Mesa del Mesías) del Reino a  los cojos, los ciegos, los mudos,y a los am arezt, “ignorantes de la tierra” como llamaban los fariseos a los pobres de clase social baja. Este profeta, Jesús, redime a los pecadores, a los hombres,¡aún antes de que ellos se hayan arrepentido!. Vivió así,y murió así : “Y Jesús decía : Padre,perdónalos porque no saben lo que hacen”(Lc.23:34).En este respecto Jesús va más allá que Juan el Bautista. Jesús escandaliza y rompe gran parte de la teología tanto de fariseos como de los esenios: los fariseos legalista bajo ningún pretexto aceptaban a los “pecadores”,y en el caso de los de Qumran incluyendo a los que tenían defectos físicos(ver Lc.14:15-24; Mt.22:1-14).

Los esquemas puristas e integristas de la religión de Israel de la época caen estrepitosamente frente al santo y manso Galileo. Esta es en síntesis la gran influencia de Jesús el Mesías: La gracia de Dios extiende sus brazos de tal manera,que es posible ser abrazado desde el mismo punto existencial en que el ser humano se encuentre(Jn.3:16). No creo que Jesús busca,ni buscó nunca,un remanente elitista y exclusivista.Lo que observo en Jesús es que,si es que buscaba un remanente, habría que hallarlo entre los despreciados y pobres de su tiempo sin excluir a nadie. La Buena Nueva de Jesús es esencialmente UNIVERSAL: dejó de asumir el papel de Mesías-Príncipe para acatar la voluntad del Padre de los espíritus, a saber, ser Salvador de la Humanidad sustituyéndonos en la cruz del Gólgota. El tiempo ha de venir cuando todos dirán: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!” (Mt.23:39; Sal.118:22).

 

Evangelista  Enrique López

 

Bibliografía: César Vidal. Jesús y los manuscritos del Mar Muerto; 2006

Coenen- Erich Beyreuter- Bietenhard. Diccionario Teológico del Nuevo Testamento; 1980

Joaquín Jeremías. Abba, el mensaje central del Nuevo Testamento;1983

Joaquín Jeremías. Teología del Nuevo Testamento, Vol.I; 1980

Santa Biblia, versión Reina-Valera 1960

Nueva Biblia Española; de Schökel-Mateos 1977

La Biblia Hebreo-Español, de Moisés Katznelson 1996.

 

 

 

 

 

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