amen

El vocablo bíblico “Amén “es quizá, junto al de “Aleluya”, uno, si no el  más conocido entre los ambientes cristianos, y hasta diría yo, no cristianos. Solo en los escritos del Nuevo Testamento lo hallamos unas 124 veces, sin contar otros de carácter sinónimo. A lo largo de este pequeño estudio bíblico podremos comprender algunas características que los mismos textos bíblicos con su contexto nos irán mostrando. El término Amén es de origen hebreo compuesto por tres letras raíces a saber: una “Alef”, una “Men” y una “Nun” final. Como es sabido el hebreo bíblico no lleva escritas las “vocales”, aunque se pronuncian. En lugar de ello, los sabios de Israel crearon un sistema de vocalización basado en signos y puntuaciones muy pequeñas,que generalmente aparecen debajo de la letra consonante. Se dice a manera de ilustración que si, por ejemplo,viniera el profeta Nahúm para darse una vueltecita por Tel Aviv o por Jerusalem,no tardaría mucho en acostumbrarse-eso sí con algún esfuerzo-de entenderse con la gente del mercado o, pedir un billete de Bus.

El significado de Amén puede traducirse como “así sea” o “así es”. Esta voz lleva un significado de plenitud en un “acuerdo” o “afirmación”. Podemos afirmar que Amén incluye el significado de “Firme”, “Estable” y “Confiable”. La primera vez que se usa este término lo localizamos en el libro de Números capítulo 5 y en el verso 22: “Y estas aguas que dan maldición entren en tus entrañas,y hagan hinchar tu vientre y caer tu muslo. Y la mujer dirá: Amén, amén.” En esta prueba de celos, la mujer sospechosa debía afirmar el rito con un amén. Esta intención de afirmar un asunto de importancia lo encontramos, a modo de ejemplo,también en Jeremías 28:6…”Y dijo el profeta Jeremías: Amén,así lo haga Yahvé. Confirme Yahvé tus palabras,…Veamos algunos ejemplos más: Deuteronomio 27: 14-26 : Vemos aquí las tremendas palabras que los levitas dijeron en el monte Ebal.Todo el pueblo de Israel debía ratificar su compromiso con alto y claro Amén. 1ª Reyes 1:36 : Aquí apreciamos el amén de una sola persona, Benaía, quien desea a su rey David que su propósito de establecer a  Salomón como sucesor de la monarquía sea confirmado por el Señor.                                                                                                  

1ª Crónicas 16:36 : Este relato nos narra como al pueblo en fiesta por llevar el Arca del Pacto a la tienda o tabernáculo que David hizo para la ocasión. david-transportando-el-arca-hacia-un-nuevo-tabernc3a1culo Ante el cántico de alabanza y gratitud que David y los músicos cantores expresaron ante el Eterno,el pueblo exclamó con amenes y alabanzas(v.36). Jeremías 28:6 : Como vimos anteriormente,en esta ocasión es el profeta Jeremías quien expresa su deseo que el dicho del falso profeta cortesano Hananías se cumpla,aunque él sabe que es falsa ya que el Señor le dijo que el pueblo estaría setenta años exiliado en Babilonia y no solo dos años como Hananías profetizó. Es como si dijera, castellizando su deseo,”ojalá fuera así. Dios lo quiera”.           Las cuatro primeras Secciones del libro de los Salmos terminan cun un Amén.1ª , 41:13 . 2ª , 72:19. 3ª, 89:52. 4ª, 106:48.La 5ª Sección es coronada con la palabra “Aleluya” o “Alabado sea Yah”(Sl.150). Los autores de esas cuatro Secciones en las que se divide el Salterio,no solo expresan una conformidad o aceptación con lo que se ha dicho sino que añaden un Amén al final, denotando con ello un rotundo “que esto sea así”.Y esto se repite tres veces con el sello final de “Amen y Amén”. Isaías 65:16 : En esta ocasión encontramos el dicho profético de una futura y prometida liberación de los escogidos de Yahvé.La bendición y el juramento deben hacerse “en el Dios de verdad”. Aquí,algunas versiones bíblicas lo vierten por “en el Dios del Amén”, probablemente porque la estructura de la palabra “emet”, verdad y el vocablo “amén” tienen una formación e intencionalidad lingüistica muy semejante,prácticamente sinónima en este caso en particular.

Amén en el Nuevo Testamento. La primera vez que de forma cronológica hallamos la palabra que estamos estudiando es en el evangelio de s.Mateo 5:18, “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley,hasta que todo se haya cumplido”. Y el último amén lo podemos leer en Apocalipsis 22:21 y 22, “El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí ven Señor Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros, Amén.” Notemos que la revelación final del Libro rezuma de esperanza y anhelos de justicia universal, de ahí el clamor final del apóstol que de alguna forma representa a los oprimidos y desheredados del las naciones: ¡Amém; sí ven Señor Jesús! Ahora,”Amén” es la palabra que nuestro Señor usa constantemente como una introducción para sus declaraciones importantes que en español se traduce como “de cierto”,o,”en verdad”.Jesús hablaba arameo,e incluso el hebreo, que son lenguas semitas de un origen común.Así que en labios de Jesús sonaría como “Amén,amén Aní…”, “en verdad,en verdad Yo…..os digo”,o “te digo…”(ver Juan 3:5;6:26;Mt.5:18;etc.).

Con frecuencia el Amén se añade con relación a laalabarle300 ALABANZA y BENDICIONES: “os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad,haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén” (Heb.13:21;ver v.25). También es usado como RESPUESTA: “Porque si bendices sólo con el espíritu,el que ocupa lugar de simple oyente,¿cómo dirá el Amén a tu a tu acción de gracias? pues no sabe lo que has dicho”. (1ª Cor.14: 16; cf. Apoc. 5: 14; 7: 12 ; 22 : 20). Como podemos ver en algunos de los textos reseñados (ver Apoc. 5:14 y 7:12), hay respuestas el el Cielo ante las obras del Eterno, por tanto debería haber respuestas en la Tierra EN LAS CONGREGACIONES DE LOS SANTOS : una sincera y gozosa respuesta de alabanza y de esperanza … ¡AMEN!.

Amén como Título Mesiánico. Nuestro Señor y Maestro nos enseñó cómo debemos dirigirnos a Dios  en esa oración modelo conocida como “El Padrenuestro” dentro de las culturas latinoamericanas,o en su caso “La Oración del Señor”,en los ambientes de influencia anglosajona y protestante.En el evangelio de Mateo hallamos una doxología -alabanza final – en dicha oración modelo : “Porque tuyo es el reino,y el poder,y la gloria,por todos los siglos.Amén.”(Mt.6:13).Esto parece indicar que es una invitación a que cada uno de nosotros añadamos nuestro propio sello de alabanza libremente,y así evitar en lo posible esa tendencia tan humana de caer en vana repetición. El hecho de que esta doxología no se encuentra en el relato paralelo de Lucas, ha hecho pensar a muchos que tal doxología no debió formar parte de la oración original, (ver Lucas 11:2-4). Sin embargo,los historiadores y la misma tradición judía nos muestra que en la época de Jesús era inimaginable que una oración judía terminara con expresiones como “tentación” y “mal”. La costumbre de aquél tiempo era que toda plegaria terminara con una doxologíamanos-rezando1 como broche final. Jesús acaba la oración con un Amén final. Con ella concluimos cada oración. Su uso es parecido a la función de la voz “Selah” para indicar la terminación de cada una de las estrofas de los Salmos (y su posterior meditación). La revelación bíblica nos enseña el propósito eterno de Dios de reunir todas las cosas, visibles e invisibles, en Jesús el Cristo.Y declara que toda promesa divina está ya CONFIRMADA y VERIFICADA en Cristo : “Porque todas las promesas de Dios son en él (en Jesucristo) Sí,y en él Amén,por medio de nosotros,para la gloria de Dios”.(2ª Corintios 1:20;ver también Efe.1:9,10; Col.1:16-20). Pocos conocen la voz “Amén” como título mesiánico o cristológico. Es también llamativo lo que un maestro nos transmitió acerca del idioma Sánscrito, uno de los lenguajes más antiguos entre los indoeuropeos. Pues bien, “Amén” es la forma hebrea del sánscrito”Aum”, que es el nombre por el que en esa lengua es conocido el Cristo,el Mesías. Como dijimos,solemos utilizar esta palabra para concluir cualquier oración. Pero hay un misterio oculto o místico del cual pocos se percatan al decir “en el nombre de Jesús, Amén”. Lo que estamos diciendo es que oramos “en el nombre de Jesús QUE ES AMEN”. Esto va más allá que una simple fórmula para poner punto final a una plegaria.”Amén” es una voz para evocar,llamar,invocar al santo Espíritu de Dios.Claro está que ninguna fórmula es mágica en sí misma si no está acompañada de una vida en obediencia a los mandamientos del Señor (Juan 14:15 ss.). Pero esto es otro tema. Veamos ahora para finalizar algo que sorprende cuando estudiamos la estructura de la palabra Amén,junto a otras de parecida construcción.El hebreo tiene, por decirlo así, palabras y términos que se asocian unos a otros, construyendo un mundo de infinitas e inimaginables connotaciones.Y esa construcción gramatical no solo es eso, sino que conlleva elementos sagrados, matemáticos, y hasta de carácter musical y psicológicos. Comprobemos estas estructuras con ligaduras gramaticales y espirituales en las palabras “AMEN”,”FE”, “VERDAD”,y “ADAM”(en hebreo “Amén”,”Emuná”, “Emet” y “Adam” “humanidad”-). AMEN lef , Men , Nun. FE (emuná) = Alef ,Men , Nun, Hei. VERDAD(emet) Alef ,Men, Tav. ADAM (humanidad) Alef,Dálet, Men. Si observamos la estructua de las dos primeras (amén y emuná) notamos la notable similitud de contenidos. Cuando exclamamos “Amén” estamos diciendo también “Yo creo”. Esto me hace pensar en “la estructura” del Mesías, el Señor Jesús, pues el es el Verbo de Dios,el Amén de Dios,la quinta esencia de la Toráh. Así como el Adam primero,Jesús de Nazaret supo vivir en armonía con los dos mundos,el Superior y el Terrenal.Y la gran lección de todo esto es que al hombre se nos ha concedido el poder UNIFICARNOS a esos mundos y la posibilidad de pasar de MUERTE A VIDA  mediante la vida del Mesías(muerte y resurrección).Gracias al Hijo del Hombre,el Redentor,se abre la puerta por donde podemos regresar y recuperar nuestra herencia que perdimos en Edén. ¡ Gracias sean dadas al Padre y Dios de nuestro Señor Jesucristo por todas las edades ! Amén.

“El es el Dios del Amén. El nunca cambia. Lo que El hace nunca cambia. El lo habla y así queda. El lo hace y para siempre es hecho. Nadie puede quitar o agregar a lo que El dice, Así sea. Amén. Así sea. ¿No está usted contento que sirve a un Dios como este? Usted puede conocer su posición exacta con El en cualquier momento. El es el Dios de Amén y no cambiará……podemos ver nuevamente por qué el diablo odia los libros de Génesis y Apocalipsis. El odia la verdad. El sabe que ésta prevalecerá. El conoce cómo será su fin, y cómo lucha en contra de eso. Pero nosotros estamos del lado victorioso. Nosotros(quiero decir con esto solamente  los creyentes de Su Palabra) estamos al lado del Amén.”  (W.Branham. Una exposición de Las Siete Edades de la Iglesia. pg. 345, pfos.58,59).

Enrique López

Fuentes : Historiadores y eruditos como: A. Edersheim, F. Mussner, J.Jeremías y especialmente,de mi maestro y querido hemano J.Yebra.

Biblias : Reina-Valera,1960

L.A. Schökel – Juan Mateos,1986

F. Cantera – M. Iglesias. 1979

M. Katznelson(hebreo – español), 1996

 

 

 

 

 

 

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2 Comments so far:

  1. Miguel Alfaro torres dice:

    Bendiciones estimados hermanos… Excelente aclaración. A delante…

    • Enrique Lopez dice:

      Muchas gracias hermano Miguel.Me alegro que le haya gustado el Artículo.Que todo sirva para la bendición y edificación de los creyentes,y que sea para la gloria de nuestro Dios y Padre,en Cristo Jesús.Bendiciones.

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