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En todo tema escatológico encontramos implícitamente tres advertencias que destacan por encima de muchas, de hecho…son las más citadas por nuestro Señor Jesucristo y aparecen en los cuatro Evangelios:

  • 1.- Vigilen el día de mi segunda venida.
  • 2.- Vigilen las falsas doctrinas.
  • 3.- Vigilen a los falsos profetas.

Sabemos que se dieron más advertencias, pero estas tres son las más preponderantes por que las repiten los apóstoles en sus epístolas. Pablo las retoma pidiéndoles a los obispos que miren por el rebaño que están apacentando, Pedro dice que muchos se descuidarán y seguirán las disoluciones de los falsos líderes, Judas alarma a los llamados y les pide que contiendan ardientemente por la fe una vez dada a los santos, Juan en sus tres cartas y en el Apocalipsis habla de este peligro. Es a saber que Dios conocía de antemano las tácticas que usaría Satanás contra su iglesia de los últimos tiempos y previniéndonos nos señala los puntos estratégicos de nuestro adversario que, astutamente, aprovecharía la misma Biblia y a los mismos ministerios para engañar y desviar a los cristianos.

la-segunda-venida-de-cristoLa primera advertencia “Vigilar su segunda venida” es por que el espíritu de avaricia y materialismo de este siglo ahogarían la semilla en el corazón de muchos cristianos haciéndola infructuosa y se descuidaría la vestimenta de los santos, desidia de ser hallados vestidos de lino fino a la llegada del Esposo. Este descuido se ilustra en las parábolas de: La higuera que reverdeció, los siervos vigilantes, el mayordomo infiel, las vírgenes durmientes, etc. En todas ellas el Maestro apunta a lo mismo: velen, no se duerman (espiritualmente), no se confíen, tengan presente que vengo pronto.

En la segunda advertencia (Falsas doctrinas) nos detenemos un poco más por que concierne a nuestro tema de los profetas. En los días de Jesús tal advertencia no era tan primordial o alarmante por que “No había tantas doctrinas” y las que había tenían diferencias minúsculas. Si tomamos de ejemplo las doctrinas más fuertes, las de los fariseos y los saduceos, tenían discrepancias en el asunto de la resurrección y de los Ángeles, estos puntos doctrinales mantenían en disensión estas sectas (Hechos 23:6-8) pero concordaban en la mayoría. Estaban también los herodianos, los zelotes (Más políticos que religiosos), los esenios, etc. Estos grupos no eran grandes ni fuertes, por tanto basto con las palabras del Señor al decirles a sus discípulos: Guardaos de la levadura de ellos –de su doctrina-. Así que la advertencia de las falsas doctrinas no era para sus días, el espíritu de profecía anuncio en las cartas del Nuevo Testamento que habría en el futuro una intromisión en el cristianismo de un espíritu de error para creer la mentira y que los mismos predicadores torcerían la sana doctrina produciendo infinidad de doctrinas insanas, las cuales algunas llegarían al colmo, negando al mismo Señor que los rescato. (2ª. De Pedro 2:1, Judas 4).

Pero dado que este artículo es sobre los profetas, nos enfocaremos en esta tercera advertencia con más dedicación: Vigilen a los falsos profetas. Cuando se habla entre cristianos del tema: “Los profetas en nuestros días”, como pistolero del oeste desenfundan velozmente la advertencia de Jesucristo: Vendrían falsos profetas. Frase que se a vuelto un cliché en el cristianismo al tocar el tema de los profetas, incluso llegando a ser un escudo para muchos por miedo al engaño. Pero al actuar así no se dan cuenta que corren otro riesgo igual de peligroso que el de seguir a un falso profeta y me refiero al pecado de rechazar a un verdadero profeta. Esta actitud es por que se ignora la sentencia de rechazar a un profeta de Dios. El Señor no solo nos previene del peligro de los falsos profetas, también nos dice: No desechen a los que yo envío, por que esta es la OBRA DE DIOS “que creáis a quien él ha enviado”. (San Juan 6:29)

fariseos El Señor a su generación les recrimino el haber DESECHADO a todos los profetas que el envío en la antigüedad con la parábola de Mateo 21:33-46 “La parábola de los labradores malvados”. Donde el les dice: Les envíe profetas, ha algunos los apedrearon, a otros los golpearon y a otros los mataron, la pregunta final de la parábola es: Cuando venga el Señor de la viña ¿Qué les hará a aquellos labradores? La respuesta fue: A los malos destruirá sin misericordia y arrendará su viña a otros labradores. Y podemos pensar que esa parábola no seria el caso nuestro, por que nosotros no hemos apedreado ni matado a nadie (Pienso que no se ha llegado a eso por que las leyes no nos lo permiten, sino… quien sabe), sin embargo Jesús también está echándoles en cara que ellos “DESECHARON” a sus enviados, lo sabemos por que al final de la parábola Jesús dice: No habéis leído: LA PIEDRA QUE DESECHARON LOS EDIFICADORES…Y auque esa expresión se refiere a el mismo, no les esta diciendo sobre la forma en que lo iban a matar, sino que lo desecharon a él al igual como desecharon a los que el había enviado. Y podemos ver que ese es el verdadero crimen (Cómo desecharon a sus enviados –matándolos, apedreándolos-persiguiéndolos- va aunado) pero ellos DESECHARON a sus enviados, y esto es confirmado por Mateo 5:11-12 y sigue vigente hoy en día por que en Lucas 10:16 les advierte lo mismo a su generación, diciéndoles a sus apóstoles:

  • El que a VOSOTROS oye a MI me oye, el que a VOSOTROS DESECHA, a mi me desecha, y el que me desecha a mi, desecha al que me envió.

fariseoaLa advertencia viene por DESECHAR a quien Dios envía (independientemente de cómo lo deseche). Es evidente por que no se puede separar al Mensajero de su Mensaje, cuando se desecha al mensajero lo está desechando con su mensaje “mensaje que no es del mensajero” sino es mensaje de quien lo envío. Y si alguien religiosamente dijera: Pues no importa a quien deseche yo, mientras no deseche a Jesucristo todo está bien (si esta expresión fuera valida) entonces aquellos religiosos de la antigüedad podrían decir algo similar: Pues no importa que deseche a los profetas, mientras no deseche a Jehová todo está bien. Pero Jesús está diciendo: El que los desecha a vosotros me desecha a mí. No hay forma de aceptar a Dios y desechar a quien el envía, Ud. Está desechando automáticamente a Dios al rechazar a sus enviados.

Y existe algo alarmante en este asunto de los falsos y verdaderos profetas, la historia nos enseña que los seguidores de Dios, fallaron en su época en reconocer quienes eran los enviados de Dios y en no identificar a los falsos. Y no piense que eso le sucedió solo a Israel en el Antiguo Testamento ¿Qué hicieron con Pablo? Lo persiguieron, lo apedrearon y finalmente fue decapitado, hoy lo veneran como el más grande misionero, el autor de la mayor parte del Nuevo Testamento, predican sermones elogiando su trabajo. ¿Qué hicieron con Pedro? Crucificado de cabeza, ¿Que hicieron con los primeros padres de la iglesia? ¿Con Policarpo? Lo quemaron, ¿Con Ireneo? ¿Quiénes hicieron eso? Los así llamados seguidores de Cristo!!! Los creyentes en Dios (No los enemigos de Dios) nuevamente los creyentes modernos han colmado la medida de sus padres que DESCHARON A LOS ENVIADOS DE SU TIEMPO. Este error se repite generación tras generación y hoy en día no es la excepción, han desechado a quien Dios les envió. El Señor Dios nos envío un profeta en estos últimos días y lo han juzgado mal, lo han señalado como falso, lo desacreditan en sus libros religiosos, intentaron por lo menos una vez matarlo. Sin embargo elogian a los siervos de Dios del pasado, desechando a los siervos del presente. Debe de tener en cuenta que la advertencia sobre profetas es doble: Cuidado con los falsos profetas y cuidado en no desechar a los profetas que yo les envío. 2ª. De Crónicas 20:20.

Para conocer al profeta enviado por Dios en este tiempo pasa al artículo “EL PROFETA DEL SIGLO XX”.

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