Los ateos constantemente buscando qué achacarle a los cristianos, tienen en su amplia lista de acusaciones contra nosotros, una acusación que debe preocuparnos sobremanera y por lo tanto prestarle la mayor atención posible, ya que destaca entre otras por la verdad del enunciado y principalmente por el hecho de que pareciera que ningún cristiano le presta atención a pesar de ser una verdad tan evidente. Y me refiero a la acusación: “Tienes una fe ciega”.

Me atrevo a pensar que aunque el ateo esgrime esta frase firmemente, ni siquiera él conoce a ciencia cierta la gran verdad de su acusación. Con esto pareciera que me estoy poniendo del lado de los ateos, pero solo estoy apoyando la verdad, ya que la mayoría de cristianos tienen una fe ciega, una fe que no ve ni de dónde viene ni hacia dónde va, una fe que no puede ser explicada sino solo justificada por la misma fe, esto sería como decir “Yo creo en lo que creo”, y esta afirmación aunque se pronuncie con tal firmeza es muy fácil de cuestionar y tambalear con unas cuantas preguntas.

Y la fe ciega es el resultado de una negación, menosprecio y estigmatización de la RAZÓN. Se ha negado la razón como parte de las herramientas que necesita el cristianismo, se dice que no la necesitamos ya que el cristiano tiene la fe y es suficiente. Y en los pocos sectores religiosos dónde la razón haya cabida se le tiene en poco, si es importante pero no demasiado como para dedicarle tiempo a este tema, de hecho la razón casi nunca aparece en nuestros sermones, y los papeles que rara vez se le otorgan son secundarios.

Y por consiguiente en muchos lados la razón ha sido totalmente desvinculada de la fe, llegando en ocasiones a decir que son antagonistas. Y es por eso que la mayoría de cristianos ni siquiera se molesta en pensar lo que cree, simplemente lo cree. ¿Cuáles son los desastrosos resultados de esta pobre perspectiva?

LO PRIMERO es que los ateos tienen razón, caminamos a ciegas – sino en todas – en muchas enseñanzas, no entendemos el porqué de las decisiones que tomamos, las practicas realizadas, lo que se predica y simplemente avanzamos hacia donde los líderes nos guíen.

Por consecuencia LO SEGUNDO es que no podemos explicar de manera sensata y convincente nuestras creencias, y cuando personas sin “fe” como la nuestra, con buenas intenciones y sin malicia quieren saber porque hacemos esto, porque creemos aquello, porqué las cosas se llevan a cabo de esta manera y no de aquella, simplemente no tenemos respuestas, o si las tenemos no son nada racionales.

Y en TERCER LUGAR (de esto se siguen dos daños), si estamos caminando a ciegas porque no entendemos, las practicas del cristianismo se realizan dependiendo de la percepción y no del entendimiento, y esto da origen a infinidad de fanatismos que se practican en el cristianismo. Y aunque la Biblia no nos prohíbe hacer transfusiones de sangre, así es como algunos “lo percibieron” y por eso lo hacen de esa manera, teniendo fe ciega en lo que dicen sus líderes.

También este tipo de fe ciega puede ser potencialmente una fe “mortal”, porque es la fe ciega la que ha llevado a muchos creyentes en (D)dios a matar, esa fe ciega es la bandera de muchos Islamistas extremistas, como los Yihadistas, de hecho el famoso ateo Richard Dawkins en un debate con un cristiano dijo de manera extremadamente sensata:

Lo que me preocupa es que si no posees, sino permites, una base racional para lo que crees, entonces es posible que la gente diga: “Lo siento, simplemente creo que Alá me dijo que asesinara a todas esas personas”.


Esto no solamente es verdadero, sino es alarmante, porque este tipo de fe ciega ha conducido a religiones a cometer actos terroristas en nombre de la fe, por ejemplo el líder oriental de la secta “Verdad Suprema” Shoko Asahara orquestó en 1995 el ataque a civiles en el metro de Tokio, él y sus fieles mataron con gas sarín a 13 personas, dejando a decenas en estado vegetativo. Casos como estos hay muchos.

Y no equivoquemos al pensar que este fanatismo solo se ve en religiones NO CRISTIANAS, porque el cristianismo tiene sus páginas oscuras en este tema, ya que la fe ciega de muchos líderes cristianos los han motivado tanto asesinar como a suicidarse, como es el caso del autoproclamado líder de los Davidianos David Koresh, quien el 19 de abril de 1993 enfrenta al FBI en una lucha de armas durante 51 días, lucha que finalizaría con el incendio de lugar donde se reunían, muriendo 69 adultos y 17 menores. Se especula que pudo ser un suicidio colectivo, siendo convencidos de inmolarse para ver a Dios.

Y que podemos decir del reverendo Jim Jones líder del llamado TEMPLO DE DIOS en Guyana Francesa, en donde se llevó acabo el mayor suicidio colectivo religioso de todos los tiempos. Se calcula que murieron 918 creyentes en Dios, entre ellos 200 niños y bebes, estos cristianos que bebieron el cianuro, fueron convencidos por su guía espiritual, que morir de esta manera era lo mejor.

Estos y muchos más casos similares solo son posible si los creyentes de estas religiones, iglesias o sectas tienen fe en lo que escuchan y en lo que están haciendo, claro que nos referimos a una fe ciega.

Y en CUARTO LUGAR, el segundo daño es que todo esto es cuestionado por los ateos y agnósticos, preguntándose si acaso tendrá sentido todo esto que hacemos y decimos.

Con todo esto como consecuencia como podríamos preguntarnos si acaso ¿deberíamos o no preocuparnos por vivir nuestra religión con una fe ciega o no?

El Señor Jesucristo dijo que tanto una persona como una doctrina se sabe si es buena o mala, al examinar el fruto que da. Y si estos son los frutos de una fe que camina “sin razonamiento” entonces no puede ser buena ese tipo de fe. La fe que necesitamos es una fe “que vea” hacia dónde vamos, porqué creemos lo que creemos, porqué hacemos las cosas como las hacemos y que pueda explicarse de tal forma que no quede la mínima duda de que el cristianismo es la mejor opción que existe en el mundo como estilo de vida, ideología y cosmovisión y que vale la pena creer en él.

El gran apologista y matemático Jhon Lenox dijo alguna vez:
La fe no es un salto hacia la oscuridad; es exactamente lo contrario. Es un compromiso basado en la evidencia… Resulta irracional reducir toda la fe a una fe ciega, y luego sujetarla al ridículo.

El Maestro que curó la ceguedad de Bartimeo y de aquel hombre al que le untó los ojos con lodo y luego se le envió a lavarse, le recomienda a la iglesia “Unge tus ojos con colirio para que veas” Jesús no aprueba que su iglesia camine en la ceguedad, pero se nos ha hecho creer (o así nosotros mismos decidimos creer) que “no importa que no lo entiendas” creerlo es suficiente, y cuando está enseñanza se da acompañada de una lista extensa de escrituras que hablan sobre la fe ¿Por qué habríamos de dudar que solo importa la fe?.

Fue dicho por el gran genio del siglo XVI Galileo Galilei. Me resisto aceptar que el mismo Dios que me dotó de inteligencia y raciocinio se oponga a que yo los use.

Este artículo no pretende menoscabar la fe y mucho menos eliminarla, no pretende que la fe subyazca ante la razón, porque no existe la manera de restarle importancia o exaltar la una sobre la otra, ambas son igual de importantes en la vida de un cristiano, porque son interdependientes ya que cada una tiene una tarea muy especial.

Mientras que mi fe me ayuda a creer en Dios, la razón me muestra los beneficios de esta fe, mientras la fe me ayuda a no cuestionar lo que Dios me ordena, la razón me convence del porque obedecerlo aun sin entender lo que me ordena. La razón no pretende cuestionar a Dios sino explicarlo, no quiere cuestionar sus mandamientos sino demostrar que es conveniente para nosotros obedecerlos.

Así que sin importa quién lo diga (ateo o no) si estas caminando con una fe ciega, es definitivo que tal fe tiene que ser curada, Dios no se enojó con Bartimeo por querer ver, Dios no se enoja con nosotros por querer entender y poder explicar de manera convincente lo que creemos, principalmente aquellos que nos piden razón de la esperanza que hay en nosotros.


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