El ateísmo del siglo XX y XXI es menos racional cada vez, aunque ellos argumentan lo contrario. Pocos ateos o simpatizantes lo saben ya que la mayoría de militantes no han estudiado exhaustivamente los fundamentos de su ateísmo, solo afirman lo que otros dicen, pero un análisis somero nos revela que hay más irracionalidad que racionalidad en sus argumentos (y en un momento lo comprobaremos).

Y claro está que sin fundamentos sólidos al ateísmo le conviene encontrar algo que le de peso (credibilidad) a su filosofía, y ese es el motivo de su insistencia en apropiarse de LA CIENCIA como estandarte de su causa, aunque la ciencia es neutral en asuntos religiosos, pero ellos aseguran que la ciencia avala el ateísmo, y es de esta idea equivocada donde ha nacido una filosofía que continua extendiéndose en los círculos ateos “intelectuales” a pesar de lo absurda que esta es, me refiero a la filosofía del CIENTIFICÍSMO.

Esta filosofía argumenta que la ciencia es la única vía para llevarnos a la verdad o la única fuente de conocimiento verdadero que existe. De esta premisa falsa por lo tanto se sigue que “Si no puedes probar científicamente que Dios existe” entonces simplemente no existe porque científicamente no se ha probado su existencia, así que “Bingo” los ateos tenían la razón. Este es uno de los silogismos favoritos del ateo universitario y uno que otro novato.

Pero lo irracional de esta filosofía radica no solo en su falsedad sino en su auto-contradicción. Primeramente veamos que es falsa por dos razones.
Todos aceptamos verdades en todos los ámbitos que no se han probado científicamente.

No todas las verdades que creemos y aceptamos como verdad, han sido demostradas científicamente, existe una lista muy grande de verdades que nunca se ponen a discusión ni son cuestionadas por nadie, a pesar que no puedan ser probadas científicamente. Por ejemplo, aceptamos que existe el razonamiento, el razonamiento es una cualidad que solo existe en el reino humano, siendo animales y plantas privados de este a pesar de ser seres vivos.

El razonamiento se ha explicado de diversas formas por los filósofos, por ejemplo Aristóteles en su lógica formal dice que el proceso del conocimiento consta de tres momentos y lo esquematiza de la siguiente forma:

1er. MOMENTO: Idea.

2º. MOMENTO: Juicio.

3er. MOMENTO: Raciocinio.

En primera instancia la mente tiene una idea, por ejemplo “Gato” esta idea es neutral porque no afirma ni niega nada, en segundo lugar la mente se forma un juicio sobre esa idea adjetivando la idea, por ejemplo “El gato es blanco” y finalmente la mente eslabona una serie de juicios para construir un mensaje complejo, por ejemplo: “El gato es blanco” + “si juega en el lodo se ensuciará” Esto se llama RAZONAR y esta capacidad es innata y solo la tiene el hombre.

Todo esto es VERDAD aunque la ciencia no puede demostrarlo, esto fue enseñado en un tratado de lógica que durante 2300 años enseñándose en las universidades, aceptado universalmente y rara vez cuestionado, siendo la manera más sencilla y precisa de describir el razonamiento. Así que todos aceptamos que tenemos razonamiento como un sentido de nuestro ser, a pesar de que esto no puede ser demostrado científicamente.

En un laboratorio pueden fotografiar mi cerebro (tomografía), pueden extraer partes de él y ponerlas bajo el microscopio, pueden experimentar con él una y otra vez y demostrar cómo funciona, pero no pueden hacer eso con mi razonamiento ya que este es inmaterial, intangible e invisible. ¿Acaso esto nos lleva a negar que el razonamiento existe? Los mismos científicos han seccionado el cerebro en áreas con sus correspondientes funciones.

¿Y qué podemos decir de los juicios estéticos? Sabemos que existen aunque estos no sean objetivos sino subjetivos. Nuevamente esto solo es una virtud humana, y todo ser humano tiene la capacidad de calificar las cosas como bellas o feas, atractivas o repugnantes, lo hacemos en la vida cotidiana al momento de escoger un vehículo, al comprar una mascota, al decidir en una próxima relación por una pareja sentimental, al ir al cine, todos hemos dicho “Esta muy bonita la señorita”, “Está muy feo ese carro”, “Es horrible ese pantalón” “Que bonita voz tienes”, estos conceptos estéticos siempre están presentes y absolutamente nadie discute que no existen, a pesar que los juicios estéticos no pueden demostrarse por medio del método científico, nadie ante un afirmación como “Les quedó muy bonita la casa que construyeron” responde “Demuéstramelo y te lo creó”.

Podemos citar más casos que todos aceptamos como verdades y la ciencia topa con pared con ellos, sin embargo la verdad de estos prevalece frente al CIENTIFICISMO. La segunda razón es… Existen los enunciados a priori y a posteriori.

La frase a priori significa “antes de” y se llega a usar al momento de afirmar algo como una verdad, sin la necesidad de que esta verdad sea demostrada, ya que la validez de esta afirmación no depende de que esta pase por un proceso de verificación, sino que el razonamiento nos basta para saber que la afirmación (Juicio) es verdadera. Por ejemplo si yo digo “El todo es mayor que las partes que lo componen” o traduciéndolo: El vehículo automotriz es más grande que su llanta, esta afirmación es a priori y no puede ser cuestionada, ni mucho menos sometida a experimento, porque la razón me dice que es la verdad y lógicamente es imposible que sea falsa (Es necesariamente verdadera). Como estas afirmaciones existen muchas, todas ellas validadas ÚNICAMENTE POR LA RAZÓN y por nadie ni nada más.

Mientras que la expresión a posteriori significa “después de” y refiere que lo que se afirma solo puede saberse si es verdad al pasar por un proceso de investigación y registro de evidencias que lo demuestren (depende de la experiencia sensible – nuestros sentidos lo puedan percibir–) La frase “La tierra gira alrededor del sol” es una afirmación a posteriori, la razón no nos puede decir si es cierto o no, necesitamos más que la razón, aquí se necesitan evidencias y la ciencia de la Astronomía y la Física se encargan de esto. Y esta afirmación “La tierra gira alrededor del sol” contradijo siglos de ciencia astronómica, pero Nicolás Copérnico tenía una afirmación a posteriori YA DEMOSTRADA por el método científico, desplazando así a la teoría geocéntrica.

Así es como podemos entender y describir el mundo en que vivimos con todo su entorno, día a día percibimos la realidad, y estas percepciones son por el razonamiento y otras por lo que la ciencia nos dice, así que de forma natural hacemos este tipo de afirmaciones a priori y a posteriori, y cuando pronunciamos algo que creemos y está dentro de los conceptos a priori, no exigimos que la ciencia lo demuestre para creerlo, si lo hiciéramos nos tacharían de locos.

Piense en un caso como este: Usted en una plática casual le dice a un amigo suyo que es ateo: “Mi madre me ama con todo su corazón ya que sabemos que el amor más grande que existe es el amor de una madre” (Este es un enunciado a priori) y si su amigo ateo le respondiera impetuosamente ¿Es eso verdad? ¿Lo puedes probar científicamente? Usted sacaría dos conclusiones de una respuesta como esta, o este tipo es un cientificista o está loco. ¿Quién pide en la actualidad que se le muestren las verdades a priori por medio del método científico? ni siquiera los mismos científicos hacen eso.

La afirmación “Dios existe” es una afirmación a priori, porque así como la facultad de razonar no puede ser puesto bajo un microscopio, tampoco puedes poner a Dios bajo el microscopio o intentar verlo por medio de un telescopio, podemos saber de su existencia por medio del razonamiento.

Y finalmente, como mencione a parte de esas dos razones hay una auto-contradicción en la filosofía cientificista, en creer que la ciencia es la única vía para conocer la verdad, o demostrar que algo es verdadero y por tanto todo lo que no sea aprobado por el método científico no puede verdadero.

Primero les daría un ejemplo de una auto-contradicción.

Si yo hago una afirmación que apunte hacia el lado derecho y seguido (en la misma frase) digo que por ningún motivo deberíamos ir hacia la derecha, me estoy auto-contradiciendo. Si yo digo que “No necesito ir al médico para curarme pero tengo que ir con él de otra manera nunca me curaré” esta es una contradicción. Y eso es lo que encontramos en la filosofía CIENTIFICISTA.

El monumental problema que tiene este pensamiento es que se olvida (O quizás desconozca) que para hacer ciencia son imprescindibles las matemáticas, ya que estas son el idioma y el fundamento de la ciencia. La ciencia observa, registra, analiza, hace sus ecuaciones, repite constantemente el mismo experimento hasta que este puede ser verificado y finalmente da por sentado una hipótesis y todo esto por medio de registros y cálculos matemáticos. Acaso la ecuación más famosa del mundo (E=MC2) ¿Podría ser descubierta, diseñada y usada sin las matemáticas? Absolutamente no.

Las matemáticas son una creación abstracta de reglas y relaciones de la mente humana. El orden matemático del universo fue descubierto y no inventado, los números con los que hacemos matemáticos tienen que ser aceptados simplemente como verdaderos. No pueden ser verificados por el método científico.

Entonces si el cientificismo dice que no podemos aceptar que sea verdad aquello que no pueda probarse por medio del método científico, y las MATEMÁTICAS no pueden ser probadas por medio de método científico ¿Cómo aceptarlas como verdaderas? O ¿Cómo usarlas como fundamento para hacer ciencia? Porque es un hecho indiscutible que las matemáticas sostienen a la ciencia y no la ciencia a las matemáticas. Así que los cientificistas ante este ejemplo ellos se auto-contradicen. ¿Debemos o no creer en las matemáticas? (Ya que estas no son verificables por el método científico, a lo que se tendría que responder bajo su lógica: “No” pero…. Si las vamos a necesitar para hacer ciencia.

Una rotunda auto-contradicción. Así que la ciencia es buena porque nos acerca a la verdad, pero el cientificismo no, porque nos aleja de ella.


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