Hay acciones malas que los cristianos no tenemos problema en identificar como pecados, y evidentemente son aquellas acciones que son una infracción a la ley Divina, como robar, mentir, adulterar, matar, etc. pero pocas veces identificamos el pecado por omisión, olvidamos que también lo que se nos es mandado por la Biblia hacer y no hacemos es pecado, tal como dice el apóstol Santiago el que sabe hacer lo bueno y no lo hace le es pecado (Santiago 4:17) no alimentar al hambriento, no visitar al enfermo, no detenernos a recoger al herido y llevarlo al mesón, ignorar todas estas necesidades son pecados.

Y hablando de pecados por omisión ¿Qué podemos decir de guardar silencio ante la cantidad de insultos contra Dios a quien decimos amar?, ¿Quedarnos callados ante los ataques contra la Biblia que decimos creer a la cual llamamos la Palabra inspirada por Dios?, ¿Cuál es nuestra actitud cuando las personas aseguran que Dios no existe o que Jesucristo no fue un personaje real sino un mito del primer siglo?, ¿Cómo respondemos a las personas que cara a cara nos restriegan nuestra fe, asegurando que creemos lo que creemos por ser personas ignorantes y arriadas? Normalmente ante situaciones como estas se comete el pecado de omisión, porque la mayoría de cristianos suele tomar una de las siguientes reacciones:

Reaccionar violentamente insultando al adversario (Situación que les concede a nuestros críticos más oportunidades para descreer en el Evangelio que nos ordena amar al prójimo y de paso acusarnos de fanáticos al actuar violentamente) Quedarse callado ante sus argumentos que en muchas ocasiones ellos esgrimen con tanta seguridad y confianza, seguros de que el cristiano a quien están atacando no tendrá argumentos para responderles. Darse la media vuelta e ignorar lo que dicen, aparentando que no escucharon nada.

Estas reacciones son las más comunes, y en cada una de ellas es notable la INCAPACIDAD PARA RESPONDER al adversario y LA RESIGNACIÓN del cristiano después de pasar momentos tan humillantes como estos. Miles de cristianos han adoptado esta condición reaccionando de una de estas tres manera sin entender lo grave del asunto y sin preocuparse por escapar de esta condición. Algunos de ellos disfrazando su mediocridad y conformismo con frases como: No estoy dispuesto a pelear con nadie, la Palabra de Dios no se nos dio para discutir, no perderé el tiempo con personas que no quieran creer, No tiene caso perder el tiempo con esta clase de pecadores.

Y aunque se pueden escuchar correctos estos argumentos están totalmente equivocados, acaso ¿Pensaríamos igual si alguien ofende a nuestra esposa? ¿Cuál de estas tres actitudes tomaríamos? o si alguien cuestiona la integridad de mi padre señalándolo como ratero, o afirmando que mis hijos son unos bastardos cuando no lo son? ¿Simplemente agacharía mi cabeza ante estas difamaciones? Claro que no, ante casos como estos cualquiera de nosotros no guardaría silencio, estaríamos dispuestos a defender a los seres que amamos cuando los acusan falsamente de un delito, o por lo menos intentaríamos desmentir tales acusaciones, muy difícilmente alguien guardaría silencio y se daría la media vuelta concediéndole al acusador la razón sobre lo que dice, entonces… ¿Por qué callar ante los críticos de la Biblia?, ¿Por qué guardar silencio ante tanto ataque contra la fe cristiana? ¿Por qué darnos la media vuelta ante quien de frente insulta nuestras creencias? Esa es la razón por la cual los enemigos del cristianismo se pavonean orgullosos cuando creen tener la razón al acusarnos.

Pensemos con más seriedad en este doble virus que ha infectado al cristianismo: LA INCAPACIDAD PARA RESPONDER y LA RESIGNACIÓN, uno es un problema intelectual y otro es un problema emocional. Y es un virus que se extiende por todo el mundo, contagia cada iglesia infectando laicos como líderes. Estudiemos un poco este virus doble.

LA INCAPACIDAD PARA RESPONDER.

La teología iglesiera (Perdón por este concepto personal para denominar a la teología particular de cada iglesia, ya que al mencionar teología en este contexto no me refiero a la teológica bíblica, sino aquella teología exclusiva de una denominación), aclarado esto retomo el punto, la teología iglesiera ha entrado en un conformismo ante estos ataques, y por tanto no consideran importante preparar a sus congregantes para tener respuestas para quienes nos preguntan ¿Puedes demostrar que Dios existe?, ¿Acaso la Biblia no fue escrita por hombres?, ¿Cómo estás seguro que con el tiempo no se cambió el mensaje original de la Biblia?, Si tu Dios es bueno ¿Por qué permite que tantas personas inocentes sufran?… y obviamente ¿Cómo responderá el cristiano? ¿Qué más puede conocer un cristiano más allá de lo que en su iglesia le enseñan? Si el propósito en su iglesia es egoísta, ya que consiste en únicamente aprender para su beneficio espiritual personal y nada más ¿Por qué preocuparme en responder preguntas difíciles de los ateos? ¿Por qué preocuparse de todos los misiles que están lanzando contra el cristianismo?, ¿Qué importa si el índice de ateísmo sigue creciendo?, para ellos lo importante es la vida personal de cada uno y punto. Bajo este lente es más que claro que no hay razones para prepararse intelectualmente para

RESPONDER Y DEFENDER LA FE.

Esto nos regresa nuevamente al pecado por omisión ya que la Biblia en este contexto tiene un mandamiento para el cristiano, mandamiento poco citado por los predicadores en los púlpitos, y desconocido por los cristianos, pero no menos importante que otros:

… ESTAD SIEMPRE PREPARADOS PARA PRESENTAR DEFENSA, CON MANSEDUMBRE Y REVERENCIA ANTE TODO EL QUE OS DEMANDE RAZÓN DE LA ESPERANZA QUE HAY EN VOSOTROS.
1ª. DE Pedro 3:15.

Dos partes conforman este mandamiento en este versículo: El primero ESTAR SIEMPRE “PREPARADOS” no se trata de responder ocurrencias, y mucho menos tonterías, sino prepararnos por medio del estudio y el análisis de las Escrituras, para que las respuestas a los ataques hayan sido previamente calculadas y demos en el blanco al responder. Que cada persona quede satisfecha y convencida de que la respuesta es correcta independientemente de que quiera o no ser cristiano.

La Biblia tiene las respuestas a cada ataque que recibe, entiéndase que las respuestas no están al alcance de todos ni a la mano, hay que buscarlas.

Y tengamos presente que Jesucristo no solo fue un ejemplo de conducta y palabra, también lo fue en defender lo que creía y predicaba, cuando Jesús fue atacado y cuestionado por los judíos, los sacerdotes y los políticos de su tiempo sobre lo que él predicaba, siempre tuvo un argumento en defensa de su doctrina como de su ministerio: Si no hago las obras de mi Padre no me creáis, ¿No leísteis lo que hizo David cuando entró en el templo?, Mi reino no es de este mundo si mi reino fuera de este mundo mis servidores pelearían para defenderme, Yo no tengo demonio antes honro a mi Padre. Él siempre tenía una respuesta si era cuestionado por su doctrina y su ministerio que constantemente era puestos en duda. Así que siguiendo su ejemplo tenemos que prepararnos para saber cómo responder.

Y lo segundo es que tenemos que PRESENTAR DEFENSA, no quedarnos callados, no huir, sino defender nuestra creencia. La defensa de la doctrina que creemos es un deber, no es un asunto de preferencias, no es cuestión de quien crea que debe de hacerlo lo haga y quien no quiere problemas salga huyendo. La DEFENSA de nuestra doctrina es un mandamiento y no defender es un pecado de omisión. Dice William Wilberforce en su libro CRISTIANISMO REAL.

El cristianismo ha sido atacado y marginado exitosamente, porque los creyentes profesantes no fueron capaces de defender su fe de esos ataques, aunque los argumentos de quienes los atacaban eran profundamente errados.

La armadura militar del cristiano descrita por el apóstol Pablo en Efesios 6:14-17 incluye en su lista EL ESCUDO, Sabemos que las espadas son para atacar, mientras los escudos para defenderse de la espada del contrincante. La defensa en la lucha espiritual es vital, y no solo los espíritus lanzan dardos, también las personas que aborrecen la religión lanzan dardos, y tenemos que defendernos de ambos.

Cristianos ha llegado la hora de salir de la trinchera, tomar el escudo y defendernos, al defender la fe en Dios y en la Biblia no somos los únicos beneficiados, regresarle al mundo la confianza en la Biblia será una bendición para todos. Y pastor o líder, quien tienes una iglesia bajo tu cuidado, llegó el momento de instruirlos para formar soldados de Jesucristo intelectualmente capaces de responder a las preguntas y enfrentar los ataques. Diseñando para tu iglesia clases especiales sobre este tema de la defensa. En esta página encontrarás diferentes artículos, como podcast y videos que te pueden ser de ayuda para tus clases.


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