Escrito por el Evangelista Enrique López.

¿Qué era ser un “Liberto” en tiempos bíblicos? 

esclavitudLiberto era el esclavo que recuperaba la libertad. Los textos legales mosaicos aluden a los emancipados israelitas que no podían quedar en esclavitud perpetua sino por propia decisión. Decisión que probablemente estaría motivada por el miedo a la vida de miseria que les había llevado a venderse como esclavos. Quedaban libres cada siete años cuando se celebraba el año sabático, y también en caso de lesiones más o menos graves, como la pérdida de un ojo, de un diente, recibidas de parte de su amo. También salía de su estado de esclavitud la cautiva de guerra que era desposada por un conquistador hebreo. Otra forma de libertad era por el rescate que los parientes pagaban, que era unos 30 siclos de plata que era el montante de unos tres años de jornalero. (cf. Éx.21:2-6, 26-27, Lv. 25:46, Dt. 15:12-17, 21:10-14, Jer. 34:8-22).

Los textos del NT que hablan de los libertos, se refieren mayormente a la emancipación espiritual del pecado de la muerte, etc. que nos ha sido concedida por los méritos de Cristo. Pero hay un texto, un pasaje que hace una reflexión desde la fe, para enjuiciar el problema de la emancipación jurídica. El gran Apóstol establece el principio general de que la conversión a Cristo no implica cambios sociales inmediatos. 1ª Corintios 7:18-24 Se enseña en este texto que, el circunciso no intente no serlo, el casado viva su matrimonio, y “cada uno permanezca en la vocación  “o estado” que tenía al ser llamado. ¿Eras esclavo? no te preocupes, pero en caso de poder hacerte libre aprovéchalo, pues quien fue llamado a la vida cristiana siendo siervo, es liberto de Cristo; y al revés, habéis sido sido rescatados con precio “de rescate”, “no os hagáis esclavos de los hombres” (1Cor.7:20-21). Algunos estudiosos entienden que, aún en el caso de poderse obtener la libertad, se prefería seguir siguiendo esclavo ¡por humildad! Pero, el pensamiento de Pablo parece estar lejos de esa opinión: “pero si puedes, aprovéchate” o, “procúralo más” (verso 21). Es decir, parafraseando la frase, ” si puedes comenzar una nueva vida,¡adelante!”. Pablo nunca alaba la esclavitud, como tampoco Jesús, pues mejor es ser humilde siendo libre, sin otro dueño que Dios. La exhortación paulina de que “¡no os hagáis esclavos de los hombres!, nos introduce al segundo apartado de nuestro estudio : LIBERTO EN CRISTO.

LIBERTO EN CRISTO

El Apóstol de las gentiles enseña en sus epístolas que la unión de un creyente con727 Cristo anula las diferencias de raza o étnia, sexo y condición social. No hay ya esclavo ni libre, todos son uno en Cristo (Gá.3:28, Col. 3:11, Ef.6:8). A los ojos del Redentor y de Pablo, poco importa que sea esclavo o un hombre libre. Lo que enseña el Apóstol es a ser prudente y permanecer en el estado en que cada uno escuchó la llamada de Dios (1Cor.7:17-20). El Evangelio hace posible que el esclavo entrara en una libertad superior, ya no como esclavo, sino como hijo de Dios :  un liberto del Señor, de la misma forma que un hombre libre convertido se transforma en esclavo de Cristo (Gá. 4:7, 1Cor.7: 22). Por cierto, qué lejos estamos en nuestras concepciones modernistas de lo que es ser un cristiano.

Lo que es realmente temible es la esclavitud del pecado, que produce frutos vergonzantes y que conducen finalmente a la muerte. En cambio “la adhesión a Cristo hace del creyente un liberto del pecado y un esclavo bienaventurado de la justicia, cuyo fruto es la santidad y cuyo fin la vida eterna. Se es forzosamente esclavo, bien del pecado, bien de la obediencia a Dios” (F. Amiot. – ver Rom.6:16-23 -). Pablo es ejemplar al tomar en sus epístolas el título de servidor o esclavo de Dios o de Cristo.

Los predicadores del Evangelio son esclavos de los fieles por amor a Cristo (2Cor.4:5, 1Cor.9:19). Cristo mismo fue el mayor ejemplo al reducirse voluntariamente a la condición de esclavo, tomando naturaleza humana, mortal (Filp.2:7) . Por tanto, los esclavos deben obedecer  a sus amos y ver en ellos a Cristo (Ef. 6:6-8, Col.3:22-24). Los dueños creyentes, por su parte, han de ser justos con sus esclavos y tener presente que ellos tienen también un Dueño en el cielo (Col.4:1). Esta enseñanza conlleva en sí misma la virtud de que las relaciones entre amos y esclavos de aquél tiempo serían transformadas; lo vemos en el caso de Filemón y su esclavo Onésimo, al que le pide Pablo que reciba a su fugitivo esclavo, Onésimo, no como a tal, sino como a hermano amado, como al propio Pablo. (Flm.16-17).

SINAGOGA DE LOS LIBERTOS

Libertos-derecho-romanoEsta sinagoga es mencionada en el libro de Los Hechos de los Apóstoles en el relato de los perseguidores del diácono Esteban, pertenecientes a “la sinagoga llamada de los libertos, cirinenses y alejandrinos, y los de Cilicia y Asia” (Hch. 6:9). Estos libertos eran probablemente descendientes de judíos, prisioneros de guerra, deportados a Roma por Pompeyo, en el año 63 a.C. después de la conquista y toma de Jerusalén. Fueron vendidos como esclavos  luego dejados libres, incluso algunos llegaron a obtener el título de ciudadano romano (Tácito, Anales 2:85). Como otras comunidades judías en Roma, la de los Libertos quisieron tener una representación en la ciudad santa.

La sinagoga mencionada en Hechos, podría ser perfectamente la que descubrió el arqueólogo R.Weil en el invierno de 1913 -1914; allí, en la parte meridional del Ofel (Jerusalén), fue hallada una inscripción judía, redactada en griego, en la que se habla de “una sinagoga construida por Teodoto a fin de leer en ella la Torá, y una hospedería para servir de albergue a los que venidos del extranjero, tengan necesidad de ella”. Esta inscripción es anterior a la invasión de Jerusalén por Tito y Vespasiano (70 d.C.). Tanto el lugar como la fisonomía general de esta sinagoga, acaso podría ser la misma misma mencionada por Lucas.

Fuentes : Enciclopedia de la Biblia; Vol.IV; Ed.Garriga,1963.

Escrito por Enrique Manuel López.

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